 El Instituto Canario de Ciencias Marinas (ICCM), organismo dependiente de la
Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información del
Gobierno de Canarias, ha presentado este miércoles los últimos resultados del proyecto de
ampliación del hábitat reproductor de la tortuga común o boba (Caretta caretta)
en Macaronesia. El director del proyecto, Luis Felipe López Jurado, incidió en
el alto éxito obtenido, “algo que permitirá que aproximadamente en 2017, la
tortuga boba vuelva a nidificar en las playas canarias”.
En el acto
estuvieron presentes, además de López Jurado, Ana Liria y Saray Sánchez,
investigadoras asociadas, quienes indicaron que este año el porcentaje de éxito
en la eclosión de los ejemplares nacidos en Canarias ha alcanzado un 75 por
ciento.
El 2009 ha sido el cuarto año en el que se traen huevos de esta
tortuga desde Cabo Verde para su reintroducción en el Archipiélago. Del total de
1.000 huevos de este año, unos 799 se dispusieron de forma natural en la playa
de Cofete, en Fuerteventura, mientras que otros 192 se colocaron en las
incubadoras del ICCM.
De los huevos de Cofete nacieron un total de 507
tortugas, algo que según señala Ana Liria, investigadora asociada encargada del
proyecto, “es todo un éxito, ya que es un nivel mucho más elevado que el
porcentaje obtenido en las propias playas de Cabo Verde, en las que este
porcentaje ronda un 20 por ciento”.
DOCE AÑOS
La preocupación por
esta especie marina comenzó hace doce años cuando Luis Felipe López Jurado
encontró tortugas nidificantes en Cabo Verde y se dedicó por completo a estudiar
esta población, la tercera mayor del mundo (después de Omán, en la Península
Arábiga y Florida, en Estados Unidos), y a protegerla de su máximo depredador:
el hombre. Y es que la tortuga y sus huevos eran un manjar típico en Cabo
Verde.
La investigación, llevada a cabo en la playa de Cofete, en
Fuerteventura, Cabo Verde y las instalaciones del ICCM en Gran Canaria, cuenta
con la colaboración de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, el Cabildo
de Fuerteventura, la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial y la
Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes del Gobierno de
Canarias y el Ministerio de Medio Ambiente del Gobierno de Cabo
Verde.
Hace unos 200 años las tortugas también nidificaban en Canarias y
dejaron de hacerlo por la presión humana, que atribuía a su carne propiedades
afrodisíacas y curativas, por lo que de esa manera, poco a poco dejaron de
nidificar en las Islas.
PRIMEROS AÑOS EN CAUTIVIDAD
Otra de las
labores del ICCM es la crianza de estos nuevos ejemplares durante un año en
cautividad para aumentar su supervivencia, ya que si salen directamente al mar
sólo una de cada 1.000 llega a ser adulta. De esta forma, al liberarla se reduce
la mortalidad logrando que una de cada cien pueda llegar a su etapa de
madurez.
A lo largo de este tiempo de experimentación en el centro
construido en Cabo Verde, la playa de Cofete en Fuerteventura y las
instalaciones del ICCM en Gran Canaria, se han hallado importantes
descubrimientos que aseguran la posibilidad de que la tortuga boba vuelva a ser
una de las especies marinas habituales en las costas del Archipiélago
Canario.

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