 La Palma/ No existirá el Malvasía 2009, así lo ha manifestado el presidente de Bodegas
Llanovid, Pedro Pérez, después de que el incendio del pasado mes de agosto
arrasara con toda la cosecha de este varietal. Se trata del santo y seña de los
vinos de La Palma y quizás el más premiado de los caldos canarios en el panorama
internacional. Pero el drama va mucho más allá de un paréntesis en el medallero,
según Pedro Pérez, “no sabemos la cantidad de uva que hubiésemos cosechado pero
no vamos a ingresar ni un céntimo por el malvasía este año y habría que hacer un
cálculo pero podemos perder entre 300.000 y 400.000 euros”.
Un duro
golpe para el sector vitivinícola y, en especial, para Bodegas Llanovid, que
acoge a trescientos viticultores. Llanovid abría sus puertas hace sesenta y dos
años, desde entonces hasta hoy, el malvasía había estado presente en todos los
certámenes nacionales e internacionales llegando a ser considerado como uno de
los mejores vinos del mundo en su categoría. Sin embargo, tal y como aseguran
desde la bodega “por primera vez en 62 años no se embotellará
malvasía”.
Llegados a este punto cabe preguntarse por las ayudas
prometidas tanto desde el Gobierno Central (José Luis Rodríguez Zapatero
visitaba las zonas afectadas por el incendio el 2 de agosto), como desde el
Gobierno de Canarias. Pedro Pérez responde sin titubeos “no hay ayudas, habría
que preguntarle a los responsables políticos que vinieron, prometieron, se
sacaron la foto y se marcharon. Habría que preguntarles qué han hecho por
Fuencaliente, alguno ni si quiera se acordarán”, y va aún más allá asegurando
que “las únicas ayudas que nos han llegado han sido la de los canarios a pie de
calle que han depositado dinero en una urna en la barra de un bar o han comprado
entradas para una cena benéfica o para un concierto”.
El desastre no
parece quedarse aquí, ya han anunciado que la próxima cosecha será “mínima” y
ponen sus esperanzas en las promesas del Cabildo de La Palma que también se ha
comprometido en ayudarles.
Desde el propio Consejo Regulador de la
Denominación de Origen Vinos La Palma, aseguran que las cepas calcinadas por el
fuego están comenzando a brotar, lo que no significa una buena noticia ya que
demuestra que “la planta está estresada, lo que en el sector se denomina como
desfasada”. Esto sucede porque, en la época en la que estamos, la hoja debería
secarse y caer, sin embargo, está rebrotando tras el incendio como si, de alguna
manera, la propia planta interpretara que tras dejar la hoja calcinada por el
fuego le tocara rebrotar, y así podríamos estar ante un intento de la propia
planta que, sin saberlo, podría cambiar el ciclo natural de la viña.

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