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En el documento, que constituye el primer inventario nacional
completo de zonas destacadas para la conservación de aves marinas,
se delimitan diez espacios de las islas importantes para la
conservación de seis especies.
De las 42 áreas identificadas por el proyecto "Áreas Importantes
para la Conservación de las Aves Marinas en España", ocho están en
el noroeste peninsular; ocho entre el mar de Alborán y el Golfo de
Cádiz, en la zona de transición entre el mar Mediterráneo y el
Océano Atlántico; dieciséis en el Mediterráneo; y diez en el
Archipiélago canario.
Los espacios canarios recogidos en este estudio se ubican en Los
Roques de Salmor y en la costa occidental de El Hierro; en las aguas
y acantilados del norte de La Palma; en aguas de La Gomera-Teno
(Tenerife), los acantilados de Santo Domingo, Roque de Garachico,
Roque de La Playa y Roques de Anaga, en Tenerife.
Otras de las zonas incluidas en el registro son las aguas de
Mogán-La Aldea (Gran Canaria); el estrecho de La Bocaina, entre
Fuerteventura y Lanzarote; y los islotes de Lanzarote.
Un total de seis especies marinas -el Petrel de Bulwer, la
Pardela Cenicienta, la Pardela Chica, el Paíño Común, el Paíño de
Madeira y el Paíño Pechialbo-, con distintos grados de amenaza,
condicionan la protección de estas zonas, que abarcan unos 4.781
kilómetros cuadrados.
La mayor parte de estos enclaves son extensiones marinas de las
colonias de cría, es decir, áreas donde las aves se concentran antes
o después de visitar sus nidos.
Por ello, muchos de estos territorios coinciden con zonas
terrestres ya protegidas y con espacios marinos inventariados por la
importancia que representan para otras especies, entre las que se
encuentran los cetáceos.
Como explica Beneharo Rodríguez, técnico de campo del proyecto,
tres de los espacios marinos identificados en las islas coinciden
también con zonas de alimentación o de paso de los ejemplares
reproductores de pardela cenicienta de varias colonias.
Para la elaboración de este inventario, que es el resultado de
cuatro años de trabajo, los investigadores utilizaron veleros y
barcos del Instituto Español de Oceanografía, con el fin de realizar
censos estandarizados y estimar así las densidades de cada especie
en las diferentes zonas del archipiélago.
Para complementar esta información se empleó también el marcaje
de unos 74 ejemplares reproductores de pardela cenicienta de
diversas colonias de La Palma, El Hierro, Gran Canaria y Alegranza
(Lanzarote), actividad que, según los especialistas, ha permitido
obtener una información muy precisa de las zonas de paso,
alimentación y descanso de estas aves en el mar.
El análisis de estos resultados ha permitido definir un proceso
metodológico que servirá de ayuda a la identificación y delimitación
de estas áreas en otros lugares del mundo, afirma Cristina González,
delegada de SEO/Birdlife en Canarias.
Países como Francia, Grecia, Italia, Malta, Argentina, Nueva
Zelanda, Perú o Sudáfrica tomaron como referente este proyecto
español y han iniciado ya la identificación de zonas para la
conservación de aves marinas en sus aguas.
Tras la identificación de estas áreas, los pasos sucesivos para
asegurar la conservación futura de las aves marinas pasan por
conseguir la protección efectiva de éstas mediante su declaración
como Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y elaborar y
aprobar los correspondientes planes de actuación que garanticen una
adecuada gestión de las mismas.
La identificación de las zonas importantes para la conservación
de aves marinas "es el primer paso para asegurar la protección
completa de las especies, y, en última instancia, del medio marino
en su conjunto", agregó la representante de la agrupación
conservacionista.

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