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El líder del Partido de Independientes de Lanzarote (PIL), Dimas
Martín, ha enviado dos cartas abiertas a los medios de comunicación
desde la cárcel para decir que no tiene nada que ver con ninguna
operación delictiva y que está en condiciones de contestar a las miles
de conversaciones grabadas de la investigación policial conocida como
'Operación Unión', que intenta esclarecer presuntos actos delictivos
relacionados con la corrupción urbanística en los que están implicados
políticos, técnicos y empresarios de la Isla.
Una carta está fechada el 30 de diciembre en Tahíche y otra el 3 de
enero en Tenerife, donde cumple condena ahora, y ambas se han enviado
desde un correo electrónico sin identificar. Están firmadas por Martín
y terminan con la palabra “continuará…”
Martín, en las misivas, carga contra la operación policial y contra los
medios de comunicación, principalmente. Califica como una invasión su
registro domiciliario y habla de juicios mediáticos paralelos en los
medios “afines a algún partido político” para acabar con su trayectoria
política.
Niega trato de favor por parte del director de la cárcel, con quien
mantenía conversaciones telefónicas y a quien ofreció un trabajo y a
quien dice conocer desde hace treinta años. También habla de
manipulación política de su caso y de los sufrimientos que le han
causado los “traslados arbitrarios” de una prisión a otra.
En la segunda carta dice que sigue asesorando a su partid y que ha
colaborado en la elaboración de numerosos estudios documentos y que
muchos de ellos los conocía el PSOE, con quien gobernaba, y sobre todo
su secretario insular, Carlos Espino.
También dice que se reunió con otros socialistas como Manuela Armas o
Juan Félix Eugenio, con quien elaboró el borrador de presupuestos del
Cabildo. Asegura que no pretendía privatizar Inalsa sino que hizo un
estudio para su “socialización” entre los abonados.
ÓRDENES
Por las conversaciones grabadas a Dimas Martín, que estaba inhabilitado
para ejercer como cargo público, y los seguimientos realizados por la
UCO, queda claro que no sólo asesoraba sino que dirigía y daba órdenes
directas a miembros de su partido y a trabajadores públicos.
Dimas Martín, que ya ha sido condenado cuatro veces, está imputado en
este procedimiento por varios delitos: cohecho, exacciones ilegales,
tráfico de influencias y asociación ilícita. El juez le considera el
cabecilla de una red de cobro de comisiones ilegales. Uno de sus
colaboradores más estrechos a lo largo de décadas, Matías Curbelo,
declaró ante el juez que Dimas estaba al tanto “de todas las
cantidades”.

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