Las curvas vuelven a la moda
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Agencias
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martes, 19 de enero de 2010 |
 La célebre cita de Coco Chanel, "nunca se está lo suficientemente delgado", parece haber quedado anticuada. Los nuevos iconos de la moda se van aproximando a las maniquís de Rubens y abandonan las curvas de la talla 34. Algunas valientes, muchas con un amplio historial de batallas contra las dietas de adelgazamiento,se quieren a sí mismas y, además, animan a los clientes de su moda a que aprecien sus curvas. Fotógrafos de prestigio por su instantáneas al 'estilo playboy' se atreven a retratarlas, y los diseñadores comienzan, tímidamente, a luchar contra el hambre.
Después de años y años de ninfas delicadas y famélicas copando las revistas de moda y belleza, hay que hacer un esfuerzo más allá de lo normal para demostrar que delgada no es sinónimo de guapa, y que gorda no equivale a fea. Distinguir la frontera entre 'mujer obesa' y 'mujer esbelta' parece haberse distorsionado también, así que todos los esfuerzos dedicados a recobrar la estima de las féminas con una talla superior a la 36 se convierte en noticia, sobre todo si proviene desde el epicentro del lujo y el glamour.
La última iniciativa de concienciación la ha llevado a cabo V Magazine en su ejemplar de enero, en el que ha colado entre sus páginas tres editoriales a favor de las mujeres de tallas grandes y ha puesto a dos de los fotógrafos más prestigiosos del momento a retratar a bellas mujeres con curvas.
Ante las cámaras, chicas rollizas como Gabourey Sidibe, Candice Huffine, Marquita Pring, Michelle Olson, Tara Lynn, Kasia P., Crystal Renn y Jacquelyn Jablonski. Algunas confiesan haber tenido que luchar duras batallas contra la báscula, contra los platos, para terminar dándose cuenta de que sus curvas también son bellas. Detrás de la foto, hombres acostumbrados a codearse con mujeres delgadas que cambian de registro. Terry Richardson firma este año el calendario Pirelli; Solve Sundsbö se ha encargado de captar maniquís como Kate Moss. A ellas las visten diseñadores que abandonan su fobia a los kilos para ajustar sus telas a los más variopintos cuerpos.
Juntos, fotógrafos, modelos y diseñadores comparten el hambre de portadas XL.

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