En los próximos días se producirán reuniones
vecinales con el objetivo de analizar posibles responsabilidades en las
que pudieran haber incurrido las distintas administraciones implicadas.
Las dos principalmente señaladas por las quejas vecinales son el
Cabildo Insular, a través del Consejo Insular de Aguas,
competente en materia de barrancos, y la Autoridad Portuaria.

Ésta última lo es en la medida que impulsó la
creación de la nueva base de contenedores en el frente de
María Jiménez, en el Dique del Este, justo sobre la
antigua playa de La Maretita, desde principios de 2009.
Las protestas vecinales culpan en gran medida a las obras de
encauzamiento de la desembocadura de El Bufadero, que se ha visto
mermada por la nueva base de contenedores.
“Vamos a estudiar toda la documentación que tenemos,
porque el barranco se ha desbordado en los dos puntos que
advertían los informes que nos dieron en su momento”,
afirmó el que fuera portavoz de la Comisión de
Negociación de María Jiménez.
Ante el desbordamiento de El Bufadero, que ha deparado algunas de las
imágenes más espectaculares del ya recordado 1 de
febrero, muchas han sido las voces que han incidido en que “ha
pasado lo que se temía”, en alusión a la
insuficiencia de la boca del barranco para atajar grandes avenidas de
agua.
Además El Bufadero se desbordó en un segundo punto, el de
Dos Barrancos, cuyas consecuencias han impedido además el acceso
rodado producto de la enrome cantidad de piedras arrastradas.
La fuerza del agua provocó el arrastre de varios
vehículos al propio barranco, a última hora del pasado
lunes se habían contabilizado ocho, e incluso la fractura de
alguna cristalera, suponiendo la entrada a las viviendas que dan hacia
aquél.
Tampoco han quedado contentos los vecinos con la actuación
municipal, toda vez que durante la parte más peligrosa de la
descarga no se presentó personal de emergencia en la zona.
“Aquí no vino nadie”, comentaron los vecinos.