 Las Palmas de Gran Canaria/ Las bodegas de Gran
Canaria intentan lanzar al mercado sus vinos y convertir a la vid en
un cultivo alternativo, para lo que se han marcado como objetivos
producir un millón de kilos de uva en cuatro años y conquistar el
paladar de los casi tres millones de turistas que visitan la isla.
Así lo ha manifestado hoy el presidente de la Federación Insular
de Asociaciones del Sector Vitivinícola de Gran Canaria (Vinigran),
Pedro Suárez, con motivo de la celebración de la primera edición de
la Workshop de los Vinos de Gran Canaria, donde se han presentado
los mejores caldos de diez de sus sesenta bodegas a restauradores y
hoteleros.
La reunión de trabajo, organizada con apoyo de la Cámara de
Comercio de Las Palmas y del Gobierno de Canarias, persigue
potenciar este sector, que cuenta con gran tradición en las islas
desde que fuera introducido el cultivo de la vid en el siglo XV, y
sobre todo con unos vinos con peculiaridades muy especiales.
Según el experto en gastronomía y técnicas de mercado Luis
Tolosa, "la ventaja de los vinos canarios es que son únicos" porque
la plaga de filoxera que en 1900 arrasó todo el viñedo de la
península no llegó al archipiélago, por lo que sus plantas no
recibieron injertos, y porque el clima atlántico y el suelo
volcánico los hacen "muy especiales y típicamente de Canarias".
Las variedades de uvas que se cultivan en las islas son propias y
el suelo añade unas características diferenciadas que se advierten
en el olfato y en el sabor, pero el problema del vino de Canarias es
que carece de promoción, pese a que fueran muy conocidos en otras
épocas e incluso citados por Shakespeare o Walter Scott en sus
obras.
El éxito de otros vinos españoles como los de Ribera de Duero,
del Priorat o del Somontano radica precisamente en que han sabido
promocionarse y situarse en el mercado, sobre todo en el caso de los
caldos del pirineo aragonés que lo han logrado en sólo diez años
cuando esa zona no era tradicionalmente de viñedos.
El restaurador y sumiller Iván Mario Reyes ha reivindicado al
igual que Tolosa la calidad de los vinos grancanarios y
especialmente su variedad, pues se cultiva desde la uva listán, que
es única de Canarias, donde también se producen, entre otras, la
negramoll, la tintilla, la vijariego, la baboso, en tintos, y en
blancos, la marmajuelo, la malvasía y la wall.
Tolosa ha insistido en que la "gran fuerza de los caldos
grancanarios radica en su variedad", pues en estos momentos se
cultivan variedades de uvas francesas por todas partes, incluso en
Sudáfrica, y "eso es un aburrimiento" porque el viajero busca lo
propio de cada lugar.
Al turista "le gusta comer lo típico de la zona y hay que
enseñarle también a beber lo típico", por lo que los restauradores
canarios deben maridar bien la comida con los vinos, y para ello es
necesario que figure en las cartas de los hoteles y restaurantes, y
en los aviones, y su ausencia le ha sorprendido.
Canarias cuenta con un mercado potencial, el turista, que ya lo
quisieran zonas como La Rioja para su enoturismo, ha señalado
Tolosa, quien se ha mostrado convencido de que el vino puede ser una
línea de negocio importante, aunque ha indicado que es necesario
crear la oferta para que haya demanda.
Tolosa ha citado como ejemplo el programa televisivo de El Gran
Hermano, que surgió de repente y consiguió diez millones de
espectadores, y ha dicho que con los vinos ocurre lo mismo, pues "si
no hay oferta nadie lo pide".
Para ello, los productores reivindican más ayuda por parte del
Gobierno canario y de la Unión Europea, pese a que han aumentado el
pasado año las procedentes del programa Posei (que incluye medidas
en favor de la agricultura de regiones ultraperiféricas como
Canarias), ha señalado Suárez.
Según Suárez, el productor de plátanos recibe anualmente 24.000
euros por hectárea cultivada mientras que el de uvas sólo 1.760
euros, cuanto se trata de un sector ecológico que protege el
paisaje, forma parte de la gastronomía isleña y además puede
convertirse en un atractivo turístico más de calidad.
La producción de vino del pasado año en Gran Canaria fue de
400.000 litros, hace cuatro o cinco años llegó a los 750.000, y el
objetivo, aunque difícil, es alcanzar el millón de litros al año, ha
indicado Suárez.
Vinigran, ha añadido Suárez, quiere un producto de más calidad y
más posicionado en el mercado, que sea rentable para que el
viticultor y bodeguero vivan de forma digna.
Éste es el objetivo que persigue Elías Santos, joven propietario
de bodegas Volcán, la última que se ha introducido en el mercado
insular con tres vinos, un tinto, un vijariego blanco y un dulce
llamado Daniela en honor a su hija.

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