 El Real Madrid cayó eliminado por sexta temporada consecutiva en los
octavos de final de la Liga de Campeones después de no poder pasar del
empate (1-1) en el partido de vuelta de su eliminatoria contra el
Olympique de Lyon, en un encuentro en el que pareció tener todo de cara
con un gol tempranero de Cristiano Ronaldo pero en el que la sobriedad
en defensa y la valentía de los franceses en la segunda parte acabó
obteniendo su justa recompensa.
Un gol del atacante portugués durante los primeros minutos de
partido abrió por completo la eliminatoria, pero la escuadra francesa
supo tejer una impenetrable barrera delante de su portería que los
blancos no pudieron volver a superar.
Y eso que no empezaron mal los de Manuel Pellegrini, que se
olvidaron del vértigo al que parecía conducir la trascendencia del
choque, y optaron por una apuesta más pausada, más acorde con el
resultado cosechado en la ida y con las exigencias que sabía muy bien
cuáles eran sus opciones y el mejor camino para conseguir su objetivo.
Así pues, los blancos plantearon un juego más paciente para tratar de
desgastar poco a poco la muralla defensiva de los 'gones'.
Aún con todo, los madridistas se encontraron con todo de cara
nada más comenzar el partido gracias a la colaboración de dos de los
hombres que desde el partido de Gerland estaban señalados para hacer
posible la remontada. Aún quedaban por llegar los más rezagados cuando
Guti tiró de pincel fino para trazar un pase a la carrera de Cristiano
Ronaldo que el portugués no desperdició para poner el empate en la
eliminatoria.
EL OLYMPIQUE DE LYON NO PERDIÓ LOS NERVIOS Y SE LLEVÓ SU RECOMPENSA
Lejos de cambiar la actitud del Olympique de Lyon, las cartas
permanecieron inamovibles en la mesa. Con todo igualado, la
eliminatoria comenzó de nuevo y así abordaron los dos equipos los 85
minutos restantes. Los de Claude Puel confiaron en su fortaleza
defensiva y permanecieron a la espera de encontrar el contragolpe
soñado, mientras que los blancos intentaron buscar el agujero en la
muralla a base de circulación de balón.
El remedio estuvo a punto de hacer efecto, y pasado el ecuador de
la primera parte Higuaín tuvo en sus botas dos oportunidades
inmejorables para acercar la sentencia. En una de ellas, el ariete
argentino agarró un pase al hueco de Granero y sorteó al portero, pero
su remate a puerta vacía se estrelló en el palo. En el siguiente ataque
y tras una recuperación, recibió solo en la frontal del área, pero
Lloris se vengó de la anterior afrenta y sacó su disparo por bajo.
Pese a todo, los franceses lograron inquietar puntualmente con
sus arrancadas, y viendo que los cuartos no estaban tan lejos, Puel dio
un paso al frente durante el descanso. Comprobada la soledad de Lass en
el centro del campo, el técnico galo colocó más peso en esa zona con
las entradas de Kallastrom y Gonalons. Los cambios funcionaron, y
durante el comienzo del segundo periodo, fue el Olympique quien tuvo al
Real Madrid a su merced.
Así lo demostró maniatando a un equipo roto por el medio, un
conjunto el de Manuel Pellegrini que languidecía intentando encontrar
el contrapeso al poderío francés en el centro del campo. En estas
circunstancias, el Olympique empezó a llegar al área rival cada vez con
más peligro, y abrió la caja de los truenos con el gol de Pjanic, que
sacó provecho de una jugada embarullada dentro del área para poner el
empate en el partido y el triunfo en la eliminatoria.
Cuando hasta el escenario parecía jugar del lado del Real Madrid,
el equipo blanco actuó muy por debajo de las expectativas y volvió a
fracasar en Europa. Un proyecto cuyo máximo objetivo pasaba por
disputar la final de su torneo fetiche frente a su afición, se vio
superado por un Olympique de Lyon que supo aprovechar sus puntos
fuertes para conseguir la clasificación. Los blancos acabaron pagando
las oportunidades perdonadas en la primera parte y volvió a fracasar
por sexta vez consecutiva en competición europea.

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