 Las Palmas de Gran Canaria/ Guitarras eléctricas, pantalones de pitillo y rock and roll en español.
Los ingredientes con los que Pereza salió este viernes por la noche al
escenario del Parque de la Música, en Las Palmas de Gran Canaria,
anunciaban un concierto con una audiencia canalla y trasnochadora. Pero
la realidad es que la pareja de músicos de Madrid, Rubén y Leiva,
congregó, como ocurre en otras partes de España, a cientos de
adolescentes a los que han conseguido aficionar a los guitarrazos y a
las melodías pegadizas de sus canciones.
Los primeros acordes de ‘Leones', séptimo corte de su último LP,
Aviones, sonaron a las 12:15 horas de la noche, después de un retraso
anunciado de casi una hora para no ‘pisar' la inauguración de la XI
edición del Festival Internacional de cine que se celebraba a unos
metros, en el Alfredo Kraus. Para que luego digan que los gestores
culturales de la ciudad no saben ponerse de acuerdo...
Pero el retraso no importó al público, que en algunos casos llevaba
esperando desde las 20:00 horas para coger un lugar próximo a los dos
rockeros mesetarios, sobre un escenario perfectamente sobrio, con telón y
pantallas, con ambiente de cabaret ambulante, recordando al admirado
rockero de Zaragoza Enrique Bunbury. 2.000 gargantas que tras leones
explotaron con ‘Como lo tienes tú', de su exitoso disco ‘Animales'
(2005).
Slides, Telecasters, gafas de sol, pañuelos que colgaban de los ‘pies'
de micro, distorsión... Los clichés más usados por Keith Richards
tuvieron
un hueco anoche en el concierto de Pereza, que sobre aquellos a los que
todavía no habían conseguido atrapar a la cuarta canción -pocos, la
verdad- lanzaron una de sus armas infalibles: ‘Estrella Polar'. Era
momento de acercarse a las barras, inusualmente vacías si teníamos en
cuenta que todos los indicios apuntaban a que estábamos en un concierto
de rock.
A partir de ahí, el concierto fue repasando temas de todos los trabajos,
a veces con reminiscencias ‘stonianas' y otras directamente
homenajeando a The Beatles, con una versión casi a capella de ‘We can
work it out' que algunos deseamos que hubiera sido más larga. Se
escucharon después ‘Las 4 y 26', Amelie o ‘Miradas'. Una banda
impecable, siete músicos perfectamente ensayados que disfrutaron con el
comienzo de gira de la banda madrileña.
Casi dos horas más tarde, con momentos más intensos y menos, con pasajes
de punteos rockabillys y huecos para sentarse en una butaca y sacar el
banjo, llegó el momento del final. Con ‘Violento amor', las púberes
gargantas aumentaron los decibelios y con Lady Madrid, Rubén y Leiva
cerraron la actuación rindiendo pleitesía a su ciudad de origen antes de
salir a por los bises.
Debieron sentirse cómodos porque se alargaron con éstos. Por orden,
sonaron ‘Aproximación' (locura), ‘Por mi tripa' (histeria) y ‘Vuela'
(súmmum). Y cuando ya pensaba que mis jóvenes vecinos de concierto no
podían entrar más en trance, sonó ‘Que parezca un accidente' y tras un
remix basado en el archiconocido ‘hit' de Stevie Wonder ‘Superstition',
interpretaron 'Superjunkies', que fue el broche final de la velada con
el que más de una (y de uno) estuvo a punto de desplomarse por la
emoción.
Quizá muchos de los que fueron al concierto no hayan oído hablar de la
Creedence Clearwater Revival, de Led Zeppelin o de Chuck Berry, pero de
todos esos hubo anoche influencias durante la actuación de Pereza. Que
por cierto, han sabido combinarlas magistralmente con la ‘fórmula
mágica' con la que lograron movilizar a la juventud hasta un concierto
de rock. Sólo por eso, mereció la pena acercarse hasta el Parque de la
Música.

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