|
Un ‘juanfernandismo' al que puede pasar por la quilla la llamada ‘vieja
guardia' del PSC, que se considera agraviada y vejada por la actual
dirección regional y que clama venganza para pagar ‘ojo por ojo y
diente por diente' a sus adversarios con la misma moneda que usaron
contra ella.
Ante este escenario, y precisamente porque existe este ambiente de
‘vendetta', cuando apenas faltan cuatro días ningún máximo dirigente
federal ha querido comprometerse a estar presente el próximo domingo en
la sala multiusos del Auditorio de Santa Cruz de Tenerife.
Y menos que nadie, el propio José Luis Rodríguez Zapatero, pues el
‘impulsor' de López Aguilar al estrellato socialista canario no quiere
contemplar cómo el huracanado paso de su pupilo ha dejado desarbolado
al partido en las Islas al no haber podido compatibilizar sus
magníficas cualidades como candidato electoral con las de pésimo gestor
del aparato del PSC y nulo aglutinador de distintos grupos humanos.
Un partido dividido en tres facciones, acusadas cada una por la
contraria de representar a los ‘malos' cuando hasta hace un año nadie
hubiera osado asegurar que ninguno de los candidatos era infiel a López
Aguilar.
Pero, ¿cuál es el concepto de bondad y maldad para cada una de ellas?
Aunque con matices, para unos, los pérfidos son aquellos que consideran
que el diálogo, la integración y la voluntad de llegar a acuerdos son
sinónimo de entreguismo a Coalición Canaria (CC), que desde su
constitución se ha convertido en la ‘llave' para formar todos y cada
uno de los gobiernos de la Comunidad Autónoma, y de blandura en las
tareas de fiscalización y oposición al sempiterno Pacto entre
nacionalistas y conservadores.
Para el otro bando, precisamente esa inflexibilidad, poca diplomacia,
atrincheramiento y ataque continuado y sistemático a CC y PP
imposibilitan que el PSC pueda volver al Gobierno rompiendo la ‘tenaza'
nacionalista-conservadora en una región en la que electoralmente es
imposible conseguir mayoría absoluta.
Y en medio están los que defienden la integración de los modos y
maneras de unos y el discurso y objetivos de los otros. Para ambos
grupos, estos integradores son considerados como traidores a la causa.
Con estos mimbres se construye el escenario del cónclave socialista más
convulso del partido en el último cuatro de siglo en las Islas y de su
solución depende, en gran medida, que el PSC no haga aguas durante los
próximos cuatro años como, a nivel nacional, supuso la etapa de Joaquín
Almunia y Josep Borrell para el socialismo español.
Cuando López Aguilar dio su discurso como secretario general en el
cónclave extraordinario tras las elecciones de 2007, solo dos ex
líderes del PSC escuchaban sus palabras: Jerónimo Saavedra y Juan
Carlos Alemán. El próximo domingo, cuando aún no se cumplen tres años
de aquel plenario, se añadirá el propio López Aguilar a esa lista para
escuchar a quien esté en la tribuna de oradores.
Pero antes de ese momento, 246 delegados de las siete islas con voz y
voto habrán tenido que decantarse y, al día de hoy, no está aún claro
quien representará en Canarias, si José Miguel Pérez o Manuel Marcos
Pérez, los papeles que protagonizaron en 2001 José Bono y el propio
Zapatero, si bien parece evidente que Arcadio Díaz Tejera saldrá en la
foto como en aquella ocasión quedaron Matilde Fernández o Rosa Díez a
menos que pacte con uno de sus adversarios
Y tampoco está claro si el nuevo secretario general sabrá integrar,
como hizo el propio Zapatero hace 9 años, una Ejecutiva regional en el
que estén representados todas y cada una de las sensibilidades internas
del PSC, sin hacer sangre ni provocar ensañamiento contra los vencidos.
Y esa es la clave para la pacificación de un PSC que en estos momentos
remeda a un hormiguero pisoteado. Sin embargo, el presidente del
Cabildo grancanario ya ha insinuado que quiere tener las manos libres
sin condicionamientos para formar a su propio equipo.
Esta declaración de intenciones de quien, sobre el papel, será el
próximo secretario general del PSC, deja poco margen a la voluntad de
integración, salvo que José Miguel Pérez no alcance el 55 por ciento de
los apoyos o que se decida a pactar con el dirigente socialista palmero
y presidente del Grupo Parlamentario.
El pacto, pues, es la clave de lo que suceda en el cónclave, ya que los
partidarios de Manuel Marcos Pérez y Díaz Tejera están convencidos de
que, aunque por poco margen, suman más apoyos que el presidente del
Cabildo grancanario, y los integradores consideran que el PSC
sobrevivirá a sus luchas internas si el palmero y el máximo dirigente
de los socialistas grancanarios presentan una sola lista.
Solamente los partidarios de José Miguel Pérez, la ‘vieja guardia'
representada por Jerónimo Saavedra y sus más afines, están convencidos
de que ya tienen ganado el Congreso y que no hay nada que pactar.
El sábado, a las 18:00, la constitución de la Mesa del Congreso se
convertirá en el primer pulso de este enfrentamiento tripartito y
desvelará varias de las incógnitas sobre el resultado final de este
cónclave cainita

Noticias Relacionadas:
|