|
Por muy predispuesto a la
indiferencia que me ponga, no consigo abstraerme lo suficiente o inmunizarme
con suficiente flema imperturbable -británica para más seña- y caigo como un
simplón, una y otra vez, ante las provocaciones o manifestaciones bobaliconas
de los cretinos de turno -eso de malo tiene gozar de sangre en las venas-.
Sé que hacer oídos sordos ante palabras
de "mentes inferiores" -estúpidos básicamente-, es una cualidad superior que
denota madurez o juicio, y además soy consciente que la indiferencia ante las
bravuconadas de antropoides póngidos es signo inequívoco de lucidez y
perspicacia -básicamente inteligencia- y aunque presumo de tener sobre la media el
raciocinio elemental -muy elemental-, lo reconozco, me nublo ante las "chorradas" de los memos.
Al señor Anido, director ruinoso
de la Cadena Ser, no le ha bastado con cargarse el programa líder de los
deportes, defenestrar a sus oyentes y provocar la espantada más grande conocida
hasta este momento en la radio española, sino que además nos ha brindado un
comunicado que quedará para los anales y las crónicas más nauseabundas del
periodismo mundial.
Que califique de meros
"individuos" al equipo humano y técnico que convirtió las tardes radiofónicas
de los fines de semana en parte misma de la historia de la radio, parte misma
del sonido vital de todo un país, ese
sonsonete reconocible y culminante que toda una generación de radio oyentes
tenemos marcado a fuego en la memoria colectiva, es signo de prepotencia pollina
de quien no entiende, de quien no concibe y de quien supura mezquindad e
inquina en todo lo que hace.
Fracasará el nuevo Carrusel,
antes incluso de lo que los directivos de La Ser puedan esperar, y fracasará
porque les falta alma, y que importante es señores el alma en la radio... y en la
vida.
Por cierto ese tándem nuevo y
desconocido del asolado Carrusel de Anido aburre, y eso es lo mejor que se
puede decir, no tengo palabras.
Escucharé Tiempo de Juego, y lo
pasaré pipa; y más allá de que me rechina sobre manera la Cope y lo que
representa, obispos incluidos, tengo pasión
enfermiza por la buena radio, la que me entretiene y me cautiva, y aunque
echare de menos ese "sonido inconfundible de Lama" -al que pronto se le espera-
seguiré acompañado de esa pequeña familia que representa Paco y Pepe, se llame
Carrusel o se llame "Turukumande".
Y a los cretinos, siento mucho no
corresponderles con mi indiferencia, ya me gustaría a mí tener esa cualidad de superioridad autofingida.
Aunque voy aprendiendo a marchas
forzadas, de momento hay cosas que ya me importan un bledo, por difícil que
parezca.
Y usted Anido, y su Carrusel, es
una de ellas.

Noticias Relacionadas:
|