 Tenerife/ El portavoz de los vecinos de Cho Vito (Candelaria), Tomás González,
anunció este miércoles el inicio de una huelga de hambre indefinida "en
contra de su voluntad" para tratar de evitar el derribo anunciado de sus
viviendas previsto para el próximo 20 de septiembre, lo que llevará a
nueve familias enteras, un total de 30 personas, a dormir en la calle.
Sólo abandonarán esta huelga si se les garantiza un documento firmado
por las cuatro administraciones competentes en el que se les certifique
la continuidad de sus casas en el poblado pesquero.
Estas familias, que salvaron sus casas de los 23 derribos producidos
hace ya dos años, han recibido cartas de la Dirección General de Costas
donde se les ordena el desalojo de sus inmuebles. Su desesperación ha
llevado a seis padres de familia a tomar una decisión que califican de
"drama humano" con la única esperanza de no perder sus únicas viviendas,
razón que las salvó del derrumbe en 2008 "hasta que los propietarios
estuviesen realojados, lo que no ha ocurrido", asegura el portavoz.
Ante esta situación, califican la aplicación de la Ley de Costas en el
litoral canario de "arbitraria, retroactiva, injusta, asimétrica y
caprichosa" y denuncian las "graves irregularidades observadas en la
tramitación de este expediente de derribo desde el principio", por lo
que exigen la revisión de los deslindes del tramo del litoral que abarca
la playa del poblado marinero y la paralización urgente de los derribos
en Cho Vito. Asimismo, solicitan "respeto" a los acuerdos de
paralización de derribos alcanzado en el Parlamento europeo así como una
Comisión Mixta Canarias-Estado que revise este expediente.
"Somos humanos, no somos terroristas y tenemos derecho a tener una
vivienda digna y a ser apoyados por las instituciones", reclamó González
a la salida del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 4 de
Santa Cruz de Tenerife, lugar donde acababan de recoger los autos
judiciales de derribo. Aunque aseguran que no quieren "dar lástima",
solicitan "comprensión" a los ciudadanos y políticos que los vean en la
plaza de Candelaria, lugar que han escogido para llevar a cabo esta
huelga de hambre. Por ahora, sólo tienen palabras de esperanza hacia la
figura presidente del Cabildo, Ricardo Melchior, quien los recibirá este
jueves y del que esperan que sirva de nexo de unión entre el Gobierno
de Canarias, el Ayuntamiento de Candelaria, la demarcación de Costas y
el propio Cabildo para que solucionen "esta injusticia".
Aunque no pierden la esperanza y aseguran que lucharán
"incansablemente", reconocen que el camino ahora será "muy duro", sobre
todo porque no confían en las administraciones. Para ellos, el Gobierno
español "no respeta al Parlamento europeo ni al canario" ya que, a su
juicio, hacen "caso omiso de los acuerdos adoptados en ellos, como la
paralización de todos los derribos", y recuerdan la ruptura de un
compromiso político en el Senado por el que se garantizaba que no
tirarían sus casas hasta que no se hubiese realizado una Comisión
bilateral Canarias-Estado. Tampoco valoran positivamente la figura del
alcalde de Candelaria, Gumersindo García Trujillo, a quien acusan de
"faltar a la verdad" con "triquiñuelas y ayudas sociales" cuando los
vecinos aseguran que les garantizó que "no se tiraría nada más".
La demolición del poblado de Cho Vito es la culminación de un largo
procedimiento judicial que acabó en una sentencia firme hace tres años,
en aplicación de la Ley de Costas vigente desde 1988 por invadir, las
viviendas, la franja pública del litoral.

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