 Las Palmas de Gran Canaria/ La ampliación del
horario de cierre de los bares y restaurantes de los centros
comerciales de las áreas turísticas aprobada por el Gobierno canario
causará el cierre de establecimientos alojativos y destruirá empleos
en el sector del ocio nocturno, además de aumentar el ruido, según
la FEHT.
Así lo manifestó hoy, en nombre de las patronales turísticas
canarias, el presidente de la Federación de Empresarios de
Hostelería y Turismo de Las Palmas (FEHT), Fernando Fraile, quien
consideró que la modificación del reglamento de horarios de los
establecimientos de ocio nocturno aprobada por el Ejecutivo regional
es "discriminatoria" y "crea competencia desleal", ya que "beneficia
a unos cuantos y perjudica a la mayoría".
Fraile anunció que los servicios jurídicos de las distintas
patronales turísticas canarias elaboran "el recurso" que presentarán
contra esta modificación normativa aprobada por el Gobierno canario,
al que instó a reconsiderar su decisión y a cumplir el compromiso
adquirido con el sector empresarial en el llamado Pacto por la
Competitividad Turística suscrito en Fuerteventura para cambiar
algunos aspectos del régimen sancionador de la Ley de Espectáculos
Públicos y Actividades Clasificadas, aprobada en 1998.
Fernando Fraile explicó que ésta ha sido una reclamación continua
del sector porque en la actualidad, este régimen sancionador es el
mismo para una planta potabilizadora o una central térmica que para
un bar cualquiera.
En lugar de abordar esta modificación legal, dijo, el Ejecutivo
ha optado, "inexplicablemente", por modificar "una parte del
reglamento de horarios" que va a permitir a bares y restaurantes
ubicados en centros comerciales de zonas turísticas permanecer
abiertos hasta que lo hagan los pubs, las 04.00 horas, o las
discotecas, 06.00 horas, que haya en esas instalaciones.
Fraile recordó que las patronales turísticas habían presentado
alegaciones al borrador de esta modificación de horarios que el
Ejecutivo les remitió hace dos meses para que "en algunas zonas de
las ciudades y en las zonas turísticas pudiera haber hamburgueserías
que, sin venta de alcohol ni música, estuvieran abiertas hasta que
cerraran las discotecas" para que los jóvenes "que estuvieran de
marcha pudieran comer algo antes de irse a dormir".
"Decíamos que la autorización fuera individualizada y que" ese
establecimiento de comidas "no podría estar en centros donde hubiese
alojamientos cercanos" para evitar los ruidos y respetar el descanso
de los vecinos, apostilló Fraile, quien lamentó que finalmente el
Gobierno "haya sacado un decreto peor que el borrador que mandó en
su día".
"En vez de entrar a modificar un documento grande, la ley, trata
de arreglar un problema concreto de alguien en concreto. El Gobierno
ha despreciado la opinión del 90 y mucho por cien del sector
alojativo y de los propios ciudadanos y lo que está haciendo es
dando carta de naturaleza o legalizando a establecimientos que no
pertenecen al grupo 3 o 4 y que, de esta manera, pueden estar
abiertos hasta las horas que lo están los pubs y discotecas y todo
esto creando un problema de discriminación", aseveró.
Las patronales turísticas advirtieron también de los problemas de
ruido que la ampliación de horarios de estos establecimientos
ocasionará en los establecimientos alojativos situados en los
alrededores de centros comerciales, algo que ya ocurre en zonas como
Puerto Rico y que ahora se prolongará por el cierre más tardío de
estos locales.
Además, Fraile dijo que hay establecimientos de otras zonas de la
isla que han acumulado "más de cien denuncias en los últimos pocos
años por incumplir el aislamiento acústico que tienen que tener los
pubs hasta las 03.30 horas".
En este sentido, destacó que estos ruidos se producen porque los
ayuntamientos no tienen "capacidad para controlar los bares del
grupo 2 y 3 que estén insonorizados y si los ruidos que emiten hacia
el exterior son los que permite la normativa".
El presidente de la FEHT consideró que con la ampliación del
horario de cierre de bares y restaurantes aprobada por el Gobierno
"se aumenta el problema mucho más porque el centro comercial se va a
convertir en una bomba de ruido".

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