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El alcalde de
Logroño, el socialista Tomás Santos, que gobierna en coalición con el
Partido Riojano, ha demostrado que tiene muy poco de católico, menos de
cristiano y sí mucho de mahometano, a tenor del calendario editado por el
consistorio riojano donde las principales fiestas de la confesión religiosa
mayoritaria de la ciudad, es decir la cristiana y la católica, han
desaparecido por arte de magia y, en cambio, se hace especial hincapié en el
nacimiento del profeta Mahoma, el 24 de febrero o la fiesta del cordero. Por
supuesto, entiendo que todo es cultura y no está de más saber cuando fue la
fecha de nacimiento del profeta del Islam, pero lo que no es de recibo es
que en nuestro entorno se margine de esa manera la creencia mayoritaria y se
dé cancha ilimitada a una determianda religión que, dicho sea de paso, tiene
poco de tolerante con el cristianismo.
Evidentemente, cada persona es libre de tener sus confesiones religiosas,
pero hay que tener especial cuidado cuando se está gobernando para todo un
municipio, una localidad, Logroño, que votó en casi el 50% al Partido
Popular y que sólo por 42 votos se quedó fuera de la Alcaldía. Estoy
convencido de que ese detalle del calendario no sólo ha enojado a los
votantes conservadores, sino también a los propios electores socialistas y
de esa formación regionalista. Desde luego, como dijo Federico Trillo en su
momento, "manda huevos" que un alcalde que lleva como apellido Santos tenga
esas inclinaciones mahometanas que, insisto, puede tenerlas y es
perfectamente comprensible, pero no puede olvidar que gobierna para toda la
ciudadanía, no para quienes le votaron y menos aún para aquellos que puedan
tener esa devoción islámica.
De todas maneras, aunque muchos tratarán de elevar este hecho a la simple
categoría de anécdota, el trasfondo de todo esto es muy serio y concuerda
con la persecución del Gobierno de Zapatero a todo lo que huela a la
religión católica, ¿o alguien ha olvidado lo acontecido recientemente con el
tema de los crucifijos? ¿o la progresiva eliminación de la asignatura de
Religión? ¿o el intento de paganizar todas las fiestas, tratando de evitar
hablar de Navidad o de Semana Santa? Si hasta el Ministerio de Igualdad (de
tonterías, claro) ha aprobado una subvención a una asociación feminista que
va en contra del Vaticano.
Está claro que sobran los ejemplos sobre el escaso apego de determinados
socialistas a lo que son nuestras tradiciones y para ello son capaces de
interpretar torticeramente el artículo 16 sobre la libertad religiosa y de
culto; porque, miren ustedes, si bien es verdad que el Estado mantendrá
relaciones con todas las confesiones, no menos cierto es que se nombra a la
religión católica como primera y, de hecho, es la única que se nombra por sí
misma, mientras que las demás se engloban en un bloque heterogéneo. De
verdad, repito, un país que renuncia a sus principos y tradiciones está
condenado a perder su identidad y mejor no pensar en la fuerza que pudieran
adquirir esos grupos islámicos que habitan en España y que empiezan a
percibir que sus creencias tienen mayor mimo y miramiento que la confesión
que profesamos la gran mayoría.
http://juanvelarde.blogia.com

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