 Madrid/ El número de empresas y personas que se declararon en concurso de acreedores (antigua suspensión de pagos) marcó un récord en el primer trimestre del año al ascender a 1.558, casi cuatro veces más que en el mismo período de 2008 (un 266,6%) y el 44% más que en el trimestre anterior.
Los precios industriales bajaron en marzo un 10,6 por ciento en Canarias
Así figura en la
Estadística del Procedimiento Concursal publicada hoy por el Instituto
Nacional de Estadística (INE), que revela que el número de ciudadanos
insolventes se triplicó en variación interanual (creció un 203%), hasta
llegar a los 200, en tanto que las empresas y autónomos en concurso de
acreedores casi se cuadruplicaron (aumentaron un 278,3%), hasta 1.358.
El
fuerte incremento registrado en los tres primeros meses de 2009 ha
hecho que las insolvencias de particulares y matrimonios sean ya más de
la mitad de las registradas en 2008, cuando ascendieron a 374.
En lo
que respecta a empresas y pequeños empresarios, en el primer trimestre
también se han registrado algo más de la mitad de insolvencias que las
2.528 cifradas en todo 2008.
En esta evolución no se refleja el
impacto de la reforma de la Ley Concursal, la que se aplica a los
procedimientos de insolvencia, que fue aprobada por el Gobierno el
pasado 27 de marzo y que entró en vigor el 1 de abril, con el objetivo
de apoyar a las empresas viables y frenar la presentación de concursos
de acreedores, que ascendieron al récord de 2.902 en 2008.
Como en
trimestres anteriores, el sector de la construcción y de la promoción
inmobiliaria volvió a capitanear el número de insolvencias, al
registrar el 35% del total (un total de 475).
Los Juzgados de lo
Mercantil y los que hacen estas funciones en las provincias donde no
existen juzgados especializados acogieron además 324 concursos de
empresas industriales y de energía, lo que supone el 23,9% del total,
en tanto que el sector del comercio acaparó el 17,8% de las
insolvencias, hasta 242.
Por tipo de concurso, 1.470 fueron
presentados de forma voluntaria en tanto que 88 fueron necesarios
(instados por acreedores), lo que supone un aumento interanual del
280,8% y del 125,6%, respectivamente.
Por tipología de empresas,
seis de cada diez fueron pymes, al tener un volumen de negocio inferior
a dos millones de euros y ser mayoritariamente sociedades de
responsabilidad limitada.
De hecho, el 39,1% del total de empresas
concursadas en el primer trimestre del año se concentró en el tramo de
10 a 49 asalariados.
En cuanto a la distribución geográfica de las
empresas y particulares insolventes, las comunidades autónomas de
Cataluña, Valencia, Madrid y Andalucía concentraron el 59,2% del total
de deudores concursados en el primer trimestre de 2009.
Cataluña fue
la comunidad autónoma a la cabeza de las insolvencias, con un total de
373 concursos de acreedores, de los que 35 correspondieron a personas
físicas sin actividad empresarial.
A continuación se colocó
Valencia, con 196 concursos, de los que 19 fueron particulares, en
tanto que Madrid acaparó 180 insolvencias, de las que 27 fueron de
ciudadanos no autónomos.
La cuarta comunidad con mayor número de
suspensiones de pagos fue Andalucía, con 173 concursos, de los que 34
fueron de particulares, el segundo mayor número tras Cataluña.
Por el contrario, Cantabria, La Rioja, Navarra y Extremadura fueron las comunidades con menor número de deudores concursados.
Ocho de cada diez pequeñas y medianas empresas
sin historial de morosidad tienen problemas para conseguir
financiación, y estas dificultades de acceso al crédito han causado que
el 34 por ciento de las pymes hayan paralizado sus proyectos de
inversión, según dijo hoy la consultora Affirma.
La
firma de abogacía denuncia en un comunicado que esta situación está
poniendo "al borde de la quiebra" a 200.000 pymes en España, porque la
mayor parte de ellas utiliza los créditos para cubrir sus necesidades
de liquidez inmediata.
Affirma señala que lograr financiación es
"cada vez más difícil" para las pymes, porque "el grifo se sigue
cortando", los créditos son más caros, se piden más requisitos, aumenta
el tiempo de tramitación y se producen cancelaciones aunque carezcan de
historial de impagos.
Para superar estos obstáculos, el director
general de la consultora, Carlos Zambudio, recomienda a estas empresas
que planteen una negociación de tipo "paquete único" con los bancos, es
decir, que trabajen con un sólo proveedor "especialista en ese
segmento" y unifiquen todos los créditos para "mejorar en costes
financieros y control de liquidez diaria".
Además, aconseja acudir a
las oficinas bancarias pequeñas y definir el "perfil financiero" de la
empresa, que puede ser de dos tipos: autofinanciada (menos del 20 por
ciento de las pymes) o financiada a pasivo (empresas que tardan mucho
en cobrar las facturas y deben afrontar los pagos sin tener liquidez).

Noticias Relacionadas:
|