 Pekín / Pau Gasol no es una estrella, es una galaxia que
sacó a España del agujero negro más profundo al que se ha enfrentado en
unos pocos años, abierto por China en tres cuartos y suturado por el
jugador de los Lakers -veintinueve puntos- en una atronadora exhibición
del baloncestista que es.
Nadal vence a Hewitt con autoridad
Wukesong pareció un potro de tortura para una España poco reconocible
durante un largo trecho. Igual que el día del estreno frente a Grecia,
sus porcentajes de tiro rayaron a un nivel impropio, sobre todo durante
la primera parte. Para colmo, los chinos, apoyados por el noventa por
ciento del pabellón, se envalentonaron al percibir las dificultades de
los campeones del mundo.
Yao Ming calentó el ambiente en unas
cuantas acciones dentro de la pintura en las que los 226 centímetros
que pasea por la NBA para taladrar el aro. Los entregados seguidores y
los propios jugadores adiestrados por el lituano Jonas Kazlauskas.
Sobre todo Liu Wei (doce puntos en el primer tiempo) y Zhu Fangyu (doce
en veinticuatro). El primero con tres de tres desde el arco de 6,25
metros. El segundo con tres de seis.
Ambos porcentajes expresan la
gran diferencia de acierto en el lanzamiento y el motivo principal del
sufrimiento de España, cuya rotación supuso la entrada en pista de once
jugadores (todos menos Berni Rodríguez) antes de que terminase el
primer cuarto (18-20), cuando las adversidades ya eran evidentes pero
no habían adquirido el preocupante aspecto que tomaron en el segundo
tramo.
Jonas Kazlauskas también hizo de los tiempos muertos un arma
altamente efectiva para minar el baloncesto de los subcampeones de
Europa. Al más mínimo síntoma de estabilización ofensiva por parte del
equipo de Aíto García Reneses, nada que fuera más allá de dos canastas
seguidas prácticamente, el lituano paraba el partido con un tiempo
muerto y reunía a los jugadores en la banda.
Parón tras parón,
cambio tras cambio y error tras error sobre el aro contrario España
avanzaba cada vez más hacia aguas procelosas. Todo se conjuraba contra
la selección nacional que, por otra lado, soportaba una intensa carga
física dentro de las zonas, una tremenda presión de músculo que no se
detenía. Anotar suponía un esfuerzo titánico.
China asestó un
profundo zarpazo al choque en la primera parte. Los segundos diez
minutos subieron un parcial de 28-17 al marcador. España iba de cabeza.
Nunca mejor dicho. La pista pequinesa tiene tendencia a provocar
resbalones. Se han producido varias caídas por ese motivo desde el
inicio de la competición.
Dos jugadores españoles, José Manuel
Calderón, arrollado en una falta de ataque cayó de espaldas y se golpeó
la nuca de manera aterradora. Carlos Jiménez, al intentar taponar una
bandeja en contraataque perdió pie y también estrelló la crisma contra
el parqué. Ambas acciones no hicieron más que añadir leña a la hoguera.
Ni
siquiera encontró suerte. Los aros escupieron muchas bandejas y tiros
abiertos y los caprichos de la bola también enviaron situaciones de
rebote francas a manos de los jugadores orientales. Nada sonreía a la
selección española. Todo era hostil, sin rastro de amabilidad. El
parcial del intervalo ya había sido muy feo (46-37). No tanto por la
diferencia como por los nubarrones que anunciaba.
El tercer periodo
tampoco invitó al optimismo a pesar de que Pau Gasol se partió la boca
dentro de la zona. El jugador de los Lakers exhibió el carácter que
siempre ha tenido. Jamás se esconde y es el primero en levantar la mano
cuando se necesitan valientes. Y eso que su físico esta temporada anda
renqueante. El curso con los Lakers hasta la final de la NBA ha sido
muy largo y agotador.
Nada puede con la casta de este jugador. De no
haber sido por él, España jamás habría soportado un cuarto tan infame
como el tercero (15-10 y 61-47). La tarjeta del ala-pívot de los Lakers
reflejaba veinte puntos a cinco minutos para el final. Aunque no
expresaba la dimensión del trabajo hecho por Pau. También se comió a
Yao Ming, a quien señalaron la cuarta falta en plena carga de España,
que con un parcial de 0-10 lanzó el primer dardo a la yugular china
(64-61).
La serie creció hasta 4-16 (68-67 m.37). El choque
irradiaba una intensidad eléctrica. Y la selección española una
tremenda fe en lo que hace. De otra forma nunca hubiera escalado así en
el marcador, igualado con un triple de Juan Carlos Navarro a falta de
poco más de dos minutos (70-70). Los padecimientos, sin embargo, no
habían terminado. Whang Zhizhi encontró canasta después de un ataque
español en el que la bola se paseó varias veces por los cantos del aro
sin querer perforar la red (72-70 a 1:08 minutos para el final).
Entró
poco después tras una secuencia similar en la canasta defendida por los
campeones del mundo. Marc Gasol dibujó un escorzo para salvar la enorme
humanidad de Yao Ming (72-72 a 19.7 segundos). Aíto García Reneses
solicitó tiempo muerto y el pabellón contuvo la respiración.
Una
falta señalada a Ricky Rubio dio la bola en la banda a China con doce
segundos por delante. Él mismo recuperó la posesión en una jugada de
inteligencia al tirarla sobre el cuerpo de un adversario. Jorge
Garbajosa quemó la traca final sin poder evitar la prórroga. Y con
cinco minutos por delante regresó Pau Gasol al juego.
Todo lo que
hizo fue para bien de España. Dio la primera canasta del tiempo extra
al conjunto español (72-74), cargó con la quinta a Pau mientras Rudy
Fernández, también sensacional, seguía volando para puntear rebotes,
recuperar balones y terminar un trabajo que pocos equipos habrían
podido completar. Gasol es un grande, Rudy también y España, además de
tener clase, sabe sufrir.
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- Ficha técnica:
75 - China
(18+28+15+11+3): Liu (19), Sun (2), Zhu (15), Yi Jianlian (4), Yao Ming
(11) -cinco inicial-, Zhang Qingpeng (-), Wang Shipeng (-), Wang Zhizhi
(15) y Li (3), Chen Jianghua (3) y Wang Lei (3).
85 - España
(20+17+10+25+13): López (-), Rudy Fernández (21), Jiménez (4), Reyes
(10), Pau Gasol (29) -cinco inicial-, Garbajosa (-), Mumbrú (2),
Navarro (8), Marc Gasol (8), Rodríguez (-), Calderón (2) y Rubio (1).
Árbitros:
Carrión (PUR), Maranho (BRA) y Aylen (AUS). Excluyeron por personales a
Yao Ming (m.42). Señalaron técnica al seleccionador español, Aíto
García Reneses, por hacer comentarios (m.28).
Incidencias: encuentro
correspondiente a la segunda jornada de la primera fase del torneo de
baloncesto masculino de los Juegos de Pekín 2008 disputado en el
pabellón Wukesong ante unos 11.000 espectadores.
Jaime Lissavetzky,
secretario de Estado para el Deporte, presenció el encuentro desde el
palc
o acompañado por el presidente de la Federación Española de
Baloncesto, José Luis Saez. La selección española femenina al completo
también acudió al choque.

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