¡Que diantres, una vez más por favor! Don Mariano Rajoy Brey presidente por mayoría absoluta y aplastante del Gobierno de España: "Haré cualquier cosa aunque dijera que no la iba a hacer". ¡Histórica, apoteósica, dilapidaria!
Podría considerarse incluso más allá de los anales históricos, y las diatribas filosóficas, una frase "inculpatoria" ante cualquier tribunal penal internacional que juzgara los delitos de falsedad intencionada, patraña punible o farsa manifiestamente aborrecible de un dirigente político cualquiera. Sí incluso más allá de la inmoralidad de tamaña desfachatez, en palabras de quien preside nuestro gobierno se trata del retrato -como semblanza- perfecto del que puede ser considerado ya sin lugar a dudas y después de tantas mentiras reiteradas y tomaduras de pelo circunspectas, del peor presidente de la historia de nuestra púbera e inmadura democracia en un tiempo record de cuatro meses y medio. Todo un "crack".
Y dirán ustedes que de entre las tres perlas que nos ha dejado el día: "Si fuera necesario para salvar el sistema financiero español, no renunciaría a inyectar dinero público" o Rajoy entiende el copago farmacéutico como un "pequeño esfuerzo", mereciera más cualquiera de ellas un artículo tajante y prolijo en adjetivos atributivos, hipérbolas redundantes y epítetos característicos de mi laudable, somera y reprochable prosa, a esta infantil y desdeñosa "Haré cualquier cosa aunque dijera que no la iba a hacer", están ustedes en la más absoluta razón pero me puede tamaña grosería antidemocrática de este señor.
Discutía en la tarde de hoy tomando un café y un helado -de sorbete de limón- en el paseo marítimo en Las Galletas, y dirán ustedes: a mí que me importa; digo hablaba acaloradamente sobre un aspecto vacuo pero interesante ya no de las mentiras reiteradas, falsedades intencionadas del candidato en su programa, en su desdecir continuo e infinito ante tanta promesa incumplida y su cinismo altivo; sino en el aspecto médico que se vislumbra y que pudiera explicar tamaño galimatías mental y patinazo verbal de nuestro Presidente -nacional-.
Y es el llamado síndrome de Ganser, que conste que me lo sugirieron, se trata no del aspecto médico por "responder a las preguntas de una manera aproximada, sin sentido o errónea, manifestar otros síntomas disociativos como fuga, amnesia o trastorno de conversión, alucinaciones visuales frecuentes y un estado de conciencia disminuido" -copia y pega de Wikipedia- no, no hablo de este aspecto médico sino al que se refieren los sicoterapeutas, se trata de un mecanismo inconsciente encaminado a evadir el peso de la justicia, y se caracteriza porque estas personas ejecutan de una manera infantil y ridícula cosas sencillas, o cometen grandes errores cuando se les preguntan cosas simples y sabidas. Lo dicho un síndrome de Ganser como la copa de un pino... y quizás le sirva como defensa cuando lo juzguen junto a la Merkel por lesa humanidad. ¿Exagero?, esta derecha liberal terminará por despeñarnos a todos; o matarnos de hambre.
Y si al final voto al PP en las próximas elecciones, cambiaré el "donde dije digo..." por el mejorado: "Haré cualquier cosa aunque dijera que no la iba a hacer"...y se fastidian.
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