La vencedora, para muchos analistas, es España, ya que ha conseguido que, de inmediato, los fondos europeos de rescate puedan comprar deuda de los países puestos en jaque por los mercados y, más a medio plazo, puedan prestar directamente a los bancos en problemas.
Después de once horas de negociaciones muy tensas, según ha reconocido el propio primer ministro italiano, los líderes europeos han aprobado un uso "más flexible" de los fondos de rescate. Por un lado, y de forma inmediata, podrán utilizarse para comprar directamente bonos soberanos de aquellos países que sean presionados en el mercado de deuda secundaria y que estén cumpliendo con las recomendaciones económicas marcadas desde Bruselas.
"A petición de Italia se ha introducido, después de una larga discusión, un párrafo para crear mecanismos de estabilización de los mercados para aquellos Estados que respetan las recomendaciones hechas asus países así como el Pacto de Estabilidad" y que, pese a todo, se financian en los mercados con tipos de interés prohibitivos, ha explicado el primer ministro italiano, Mario Monti, a la salida de la cumbre.
Monti ha reconocido que "ese es el caso de Italia en estos momentos", aunque ha subrayado que no pretende recurrir a ese mecanismo por ahora.
El primer ministro italiano ha destacado que este acuerdo es "muy importante para el futuro de la UE y de la zona euro" y ha desvelado que las discusiones con sus socios europeos atravesaron "un momento muy difícil". "Ha habido un poco de tensión", ha asegurado antes de añadir: "pero ha sido útil".
Ayuda directa a los bancos en problemas
Por otro lado, las ayudas europeas podrán concederse directamente a los bancos que estén en problemas. Esa nueva fórmula se podrá aplicar al rescate solicitado por España, pero sólo una vez que se haya creado un nuevo órgano común para la supervisión bancaria, es decir, una institución que realice las tareas de supervisión que hasta ahora están encomendadas a las autoridades nacionales (el Banco de España, en el caso de nuestro país) y, en un nivel más general, a la Autoridad Europea Bancaria.
Aunque este nuevo órgano de supervisión aún debe definirse, para crearlo se utilizarán las propuestas de la Comisión Europea, que sitúan al Banco Central Europeo en en la base. Así lo ha señalado también el vicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia, en Los Desayunos de TVE, donde ha indicado que debe definirse un mecanismo por el cual el BCE asuma las competencias para llevar a cabo esa supervisión.
Además, según ha explicado el presidente del Consejo Europeo en rueda de prensa, las entidades beneficiadas por esas ayudas deberán cumplir condiciones "muy estrictas", tanto por parte de las entidades individuales como por todo el sector financiero, y quedarán establecidas en un memorando de entendimiento, ha aclarado Herman Van Rompuy. Esto coincide con lo que fija el procedimiento establecido para el rescate de los bancos españoles.
Además, según ha explicado Almunia, el país cuyas entidades reciban esos préstamos también "debe estar cumpliendo -no un día ni un mes ni un año, sino de forma constante- las recomendaciones económicas que el resto de los países y las instituciones europeas le están marcando".
Con la recapitalización directa de la banca -medida defendida por el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy- se evitará que el préstamo de hasta 100.000 millones de euros ofrecido para la banca española compute como deuda pública y eleve ese peso, con el consiguiente efecto sobre la prima de riesgo-país. De esta forma, se intenta estabilizar la presión de los mercados sobre la deuda española e italiana.
Órdago de España e Italia con el pacto de crecimiento
Tanto Monti como el presidente español, Mariano Rajoy, se habían negado a ratificar el pacto de crecimiento impulsado por Alemania y Francia si no se daba una solución inmediata al castigo de los mercados sobre sus deudas. Esa presión hispano-italiana ha dado resultado y Merkel se ha visto obligada a ceder y reconocer una medida a la que se había opuesto firmemente.
Para esa concesión ha sido importante el apoyo del presidente francés, François Hollande, a los intereses de España e Italia y también, según algunos diplomáticos, el giro "sorprendente" a favor de ambos países, del presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy.
También ha influido la necesidad de Merkel de sacar adelante ese pacto para el crecimiento, ya que esa es una de las condiciones que le ha marcado la oposición socieldemócrata alemana para este viernes dar el visto bueno en el Bundestag al pacto de disciplina presupuestaria que se acordó en el seno de la UE.













