La gravedad de un agujero negro, o «curvatura del espacio-tiempo», provoca una singularidad envuelta por una superficie cerrada, llamada horizonte de sucesos. Esto es previsto por las ecuaciones de campo de Einstein. El horizonte de sucesos separa la región del agujero negro del resto del universo y es la superficie límite del espacio a partir de la cual ninguna partícula puede salir, incluyendo los fotones. Dicha curvatura es estudiada por la relatividad general, la que predijo la existencia de los agujeros negros y fue su primer indicio. En los años 70, Hawking, Ellis y Penrose demostraron varios teoremas importantes sobre la ocurrencia y geometría de los agujeros negros. Previamente, en 1963, Roy Kerr había demostrado que en un espacio-tiempo de cuatro dimensiones todos los agujeros negros debían tener una geometría cuasi-esférica determinada por tres parámetros: su masa M, su carga eléctrica total e y su momento angular L.
Se conjetura que en el centro de la mayoría de las galaxias, entre ellas la Vía Láctea, hay agujeros negros supermasivos. La existencia de agujeros negros está apoyada en observaciones astronómicas, en especial a través de la emisión de rayos X por estrellas binarias y galaxias activas.
Ahora, el reconocido físico Stephen Hawking ha asegurado en un nuevo estudio que "no hay agujeros negros", al menos tal y como se han conocido hasta ahora. En un trabajo publicado en Arxiv.org, el científico pone en duda las teorías sobre la noción del llamado horizonte de sucesos, la frontera invisible a partir de la cuál nada puede escapar de un agujero negro, ni siquiera la luz.
La nueva propuesta de Hawking es que no existe este horizonte de sucesos, sino un horizonte 'aparente' que mantiene temporalmente prisioneras la materia y la energía antes de liberarlas de nuevo, aunque de una forma caótica.
El propio autor de esta nueva teoría ha explicado a 'Nature' que "no hay escape de un agujero negro en la teoría clásica, pero en la teoría cuántica permite que la energía y la información escapen de él".
Para explicar todo el proceso, Hawking ha apuntado que sería necesario lograr la plena integración en una única teoría de la gravedad con las otras fuerzas fundamentales de la naturaleza –la relatividad general que rige el universo macroscópico y la mecánica cuántica que rige el mundo subatómico–, una fusión que se resiste a los físicos desde hace tiempo. "El tratamiento correcto sigue siendo un misterio", ha añadido.
El artículo de Hawking nace de una charla que el científico llevó a cabo a través de Skype en el Instituto de Física Teórica Kavli en Santa Barbara (California) y lo ha titulado 'Preservación de la información y la predicción del tiempo para los agujeros negros'. El texto aún tiene que pasar la revisión de los expertos, que deberán dar su aprobación para una publicación oficial.
Expertos han explicado a 'Nature' que la nueva obra de Hawking es un intento de resolver un aspecto de los agujeros negros que ha inquietado a los físicos durante casi dos años. Don Page, físico de la Universidad de Alberta (Canadá), ha indicado que "suena radical que proponga que no hay horizonte de sucesos" pero reconoce que "lo planteado por Hawking suena razonable".
Aurea Gutierrez
Divulgadora Científica