En 2007 un prestigioso instituto alemán de investigación de mercado confirmó el siguiente resultado con respecto al indicador Gfk: Limpiar y ordenar es aún cosa de mujeres. Sólo la limpieza del coche es domino del hombre. Según esto el 19% de las mujeres encuestadas declararon limpiar a menudo o muy a menudo la cocina y el baño. Los hombres, sin embargo, muy raramente entran allí para limpiar. El 60 % de los hombres admitieron que nunca o sólo ocasionalmente limpian el baño o la cocina. Ellos evitan con mucho éxito labores como planchar y cocinar. Sólo el 1,7% de ellos planchan, y sólo el 2,2 % cocinan. En más del 80% de las parejas además, son las mujeres las que se encargan de quitar el polvo y de lavar la ropa. Sin embargo en el 80% de las parejas, las reparaciones pequeñas y el cuidado del coche están firmemente en manos del hombre.
Muchas mujeres aún en la actualidad siguen teniendo la sensación de que la emancipación que debería haber aportado a la mujer más libertad, en realidad ha beneficiado una vez más al hombre. Pues éste ya no carga sólo con la responsabilidad de alimentar a la familia, sino que la mujer le ayuda a hacerlo trabajando fuera de casa. Pero a la inversa no ha sido igual, a la mujer no se le ha quitado trabajo, porque sigue ocupándose de las tareas domésticas y de los hijos además de trabajar fuera de casa y no era eso lo que se pretendía con ello. Ciertamente ahora las mujeres no están tan oprimidas como en el pasado, pero en cambio están sobrecargadas de trabajo.
¿Pero de donde viene tanta discriminación hacia la mujer que en el pasado hizo de ellas un mero objeto sexual valido únicamente para el placer y la reproducción, así como para el servicio domestico en beneficio del varón? En el occidente cristiano lo cierto es que las iglesias han tenido y siguen teniendo mucha culpa en ello, pues se han mantenido y se mantienen verdaderas figuras machistas como santos a los que adorar. Un ejemplo de ello lo tenemos en el conocido Tomás de Aquino, santo venerado y respetado por la iglesia católica quien sin embargo al hablar de las mujeres las definió como seres sin alma. El las consideraba como la puerta del infierno para el hombre. ¿No será ya hora en pleno siglo XXI, de que la iglesia católica pida perdón a las mujeres y las rehabilite? ¿No será momento de revisar a supuestos "santos" cuyas palabras e interpretaciones trajeron un inconmensurable miedo y sufrimiento a millones de mujeres? Jesús de Nazaret por el contrario fue un gran defensor de la mujer, El las trataba como iguales y entre sus discípulos se contaban muchas de ellas. El, que dio con su vida ejemplos de igualdad y libertad dijo ¡Seguidme!, ¿Pero a quien siguen los dirigentes eclesiásticos quienes defienden y veneran todavía en la actualidad a muchos de los llamados santos cuyas palabras se oponen a los derechos establecidos para todos en la Constitución?
Radio Santec
Teresa Antequera Cerverón