No he podido evitar recordar esto cuando leía esta pasada semana la noticia de la multa de mil setecientos millones de euros con que la Comisión Europea ha sancionado a seis bancos por hacer juegos malabares con el EURIBOR y el LIBOR, que para no aburrirles con jerga financiera, son los intereses medios con que los bancos se prestan dinero unos a otros. En resumen, la sanción se debe a que estos seis bancos (Deutsche Bank, Royal Bank of Scotland, Société Général, JPMorgan, Citigroup y RPMartin) , llegaron a un acuerdo, una especie de pacto clandestino, para manipular dichos índices a su conveniencia para obtener altos rendimientos. Es decir, con los intereses que nos cobraban a todos con las hipotecas, ellos crearon su chiringuito financiero para forrarse, hablando en Román Paladino.
Imagino que usted, igual que yo, pensará que mil setecientos millones de euros, son calderilla para estos bancos, pero creo que es una buena medida, al menos en el plano ético y estético. Es una forma que tiene Bruselas de decir, "os hemos pillado y no os vais a ir de rositas", y sirve de elemento disuasorio para futuras tentaciones. Una manera de hacer pasar a los delincuentes de las altas finanzas por el escarnio público, de hacer que la gente crea un poco más en una justicia y unos castigos para todos.
He de admitir que me ha sorprendido enormemente no ver a ningún banco español entre las entidades sancionadas por Europa, lo cual me ha hecho reflexionar sobre las lecciones de moralidad económica que nos llegaban desde Alemania por parte de la señora Merkel, cuando su banco insignia ha sido uno de los multados por hacer una gestión bastante creativa de los índices de préstamo interbancarios. Me ha hecho también darme cuenta de que nadie en el gobierno de España le ha hecho notar a la canciller este hecho, que denota que esa supuesta honestidad germánica frente a la dejadez del sur de Europa no es más que un tópico, como ese tópico de que la derecha española gestiona mejor la economía y el empleo que la izquierda. Esta inoperancia ante Alemania demuestra que las medidas aplicadas en nuestro país no son marcadas por Bruselas ni por Berlín, ni por Merkel ni por Van Rompuy ni por Durao Barroso, son la cristalización de las políticas neoliberales tan ansiadas por la derecha española durante décadas y que la actual situación económica, ha facilitado su implantación. Esta hubiese sido una ocasión fenomenal para dar un giro radical a las políticas económicas y laborales emprendidas y dar un golpe sobre la mesa. Se le podía haber dicho a Europa que esas medidas de austeridad no tienen sentido moral ante la sinvergonzonería de sus entidades financieras. Pero no se ha hecho, con lo cual, corroboro mi teoría. Veremos qué ocurre en 2.015.
Hugo Roig Montesdeoca
Empresario, escritor y militante del PSC-PSOE Telde, Delegado en el Comité Insular de Gran Canaria. Coordinador Adjunto y Profesor titular del Programa de Alta Dirección de la Harvard Business School, Harvard Managementor.