Viernes, 9 de Octubre 2026 

Canarias24Horas.com


More information Cialis Online
12 Jun

Ni la sangre azul existe, ni el ADN de un rey es diferente al resto de los mortales. Es desconcertante, que en pleno siglo XXI donde el conocimiento y la ciencia deberían ser los ejes sobre los que pivotase nuestra sociedad, todavía este sumida en la superstición y los mitos del medievo.

El espectáculo de infantilismo urdido en el Congreso, cuna de la democracia, con respecto a la sucesión del rey, es una muestra más de la debilidad mental y de espíritu de los responsables políticos.
Los padres de nuestros políticos no les enseñaron, que al igual que los reyes magos, las hadas, los elfos, Papa Noel, las brujas, gnomos o Santa Claus, etc. los reyes no existen: son personas como los demás, disfrazadas.
El Congreso se convirtió en un foro de debate metafísico sobre un ser propio de la mitología: sobre cualidades, atributos y poderes: inviolabilidad, aforamiento, línea sucesoria, irresponsabilidad de sus actos, privilegios... como si estuviera tocado por un poder sobrenatural, que no le es dado al resto de humanos.


La monarquía es un anacronismo histórico, y antagónico a Democracia. También "ciudadano" y "súbdito" son términos antagónicos. Aunque por lo sucedido en el Congreso, nuestros políticos nos tratan como a súbditos que obedecen, callan y no participan del proceso democrático. Ya que si nos tratasen como a ciudadanos, siempre, siempre... para temas importantes nos pedirían opinión. Lo cierto es, que no nos tienen en ninguna estima, nos tratan como a menores de edad.
Lo sucedido fue parte de un cuento infantil sobre pleitesía de lacayos a príncipes, reyes, y princesas. No un debate sobre el rumbo la democracia y las libertades de sus ciudadanos. Y para qué los alumnos de nuestras escuelas y universidades se olviden de sentido crítico de su condición de ciudadanos, y aprendan cómo se debe portar un súbdito obediente y ejemplar, tuvimos la fabulosa actuación del Ministro de Educación, que en su función de paje real, acompaño al monarca, dos pasos por detrás, en todos los actos de despedida del monarca. La cabeza gacha del jefe de oposición ante el rey, mentón hincado en el pecho, dio buena muestra de lo sentido y vivido, en la letra y el espíritu de la Constitución "que nos hace a todos los hombres iguales". Las alfombras rojas puestas a los pies de los monarcas en todas las Universidades y centros de investigación, son sintomáticas del oscurantismo y sumisión de nuestras instituciones del saber a personajes mitificados.
A quedado claro, que a nuestros políticos, les da miedo la democracia, les da miedo preguntar al pueblo, les da miedo la sola posibilidad de cambios no previstos. Por eso temen al pueblo de quien emana la democracia. Los políticos, se han tomado la Constitución del 78 como un punto de llegada, en lugar de un punto de partida. Una justificación para acorazarse de privilegios y dejar los derechos de la ciudadanía a la deriva. Atte.

Un obrero de iglesia pobre

Antonio Cánaves Martín

Valora este artículo
(0 votos)

Diseñado por CUADRADOS · Estudio de diseño web en Canarias

© Canarias24Horas S.L. | Todos los derechos reservados.