No hay perras para nada, los comedores escolares están abriendo los veranos para que muchos miles de niños puedan comer (según el Gobierno) pero nuestras administraciones públicas no han tenido reparo alguno en comprometer 625.000 euros (más de 100 millones de pesetillas) en un concierto básicamente para que los colegas de siempre se pongan morados. En este caso a costa de la imagen turística de Tenerife, porque incluso prensa invitada a anteriores eventos similares han centrado sus crónicas más en el impacto ambiental sobre la playa de un macroconcierto de estas características que valor cultural alguno.
FORO CIUDADANO CONTRA LA INCINERACIÓN DE RESIDUOS
TENERIFE
Pero para estos personajes, amigos de Bermúdez que ha enviado nada menos que a al Fundación Santa Cruz Sostenible a lavarle la cara medioambientalmente hablando a un evento que se celebra en Arona, todo son beneficios (especialmente para sus carteras porque los promotores ni invierten ni arriesgan nada en absoluto) y nada menos que José Carlos Francisco firmó en su día un documento donde cifraba los beneficios nada menos que en 28 millones de euros. Claro que para sacar esos números infló en 100.000 personas las cifra de asistentes y le atribuyó a cada persona que acudió al concierto entre 50 u 80 euros de gasto (pese a ser gratuito) dependiendo de si procedía del sur de Tenerife o del resto de la Isla. 750 euros por barba si venía del extranjero o 300 de otra Isla, para ser exactos en las cifras que ofrecía el ínclito de Carlos Francisco.
Que independientemente del disparate, el tipo mete como beneficio hasta lo que la gente gasta en gasolina y más allá (me dirán ustedes quién está en disposición hoy en día de gastarse 80 euros para asistir a un concierto en Arona supuestamente gratuito). Eso sí, por ningún lado aparecen las pérdidas que ese fin de semana se producen en los negocios del Puerto de la Cruz, de La Laguna o Santa Cruz o el impacto negativo por la gente que deja de hacer uso de la playa en los días siguientes por el pestazo a amoniaco. Vamos, que el papel lo aguanta todo, hasta el punto de que son capaces de advertir de la presencia habitual de aguas residuales sin depurar en el entorno de la mayor playa turística de Tenerife para justificar lo injustificable.
Y el caso es que cuando este concierto se despidió, de muy malas formas y con amenazas y denuncias hacia todo el mundo, sus nuevamente afortunados promotores (que volverán a dar tremendo pelotazo no con su dinero sino con el nuestro), nos lanzaron terribles amenazas de que se llevarían el macrobotellón a Gran Canaria, con lo que todos quedaríamos muertos de envidia y arruinados. La realidad, estimados todos, es que detrás de este pelotazo está el Bermúdez qué, más que alcalde de Santa Cruz ahora o vicepresidente del Cabildo entonces, tiene tremenda obsesión con este tipo de eventos multitudinarios vaya usted a saber por qué interés o trauma juvenil. Hasta tanto llega la cosa que nada mas comenzar su andadura como alcalde de Santa Cruz montó tremendo numerito con tremendo concierto de tres días en la Dársena de Pesca llegando a serigrafiar hasta el tranvía (unos 15.000 euros) promocionando tremendo evento hasta que se dieron cuenta que ni aún rebajando la entrada a la mitad había forma de que la gente se gastara un céntimo en eso. Lo que se esconde detrás de estos disparates, que nos cuestan tanto dinero a todos y siempre en beneficio de los mismos, es un misterio que algún día la historia se encargará de desvelar. Supongo.