Apenas habrá quien tenga dudas de que vivimos un tiempo de transformaciones. Miremos donde miremos se inician considerables cambios que afectarán a todos los seres humanos, y lógicamente estos cambios llevan consigo miedo por las catástrofes que tal vez podrían sobrevenir a la humanidad.
En este tiempo de transformaciones el Espíritu universal, Dios, no deja solos a Sus hijos humanos, si no que nos ofrece lo que anunció Jesús de Nazaret en el sentido de las siguientes palabras: «Yo os enviaré al consolador eterno que os conducirá a toda la Verdad». Este tiempo en verdad ha llegado, y el Cristo de Dios ha hecho realidad Su Palabra, a través de boca profética Él ha regalado a la humanidad el cuerno de la abundancia de la Sabiduría divina. Así dio explicaciones e indicaciones sobre todos los ámbitos de la vida, así habló también sobre el estado del mundo, sobre el futuro de la humanidad y sobre lo que sobrevendrá a la humanidad si no cesa en su comportamiento bestial y cruel contra Su Creación.
Pero el que la palabra del Espíritu de Dios dada a través de Su portavoz Gabriele fuese rechazada por los poderosos de este mundo, y tal como sucedió en todos los tiempos, encabezado por el sacerdocio institucional, tendrá consecuencias que ahora llegan a la humanidad. No es más que la cosecha de nuestra propia siembra. La humanidad por el momento lo llama de forma lapidaria «cambio climático», y sólo algunas voces aisladas hablan de «catástrofe climática», pero en realidad es mucho más, muchísimo más.
El breve lapsus de tiempo que hubo para dar a todos los pueblos y economías del mundo la oportunidad de salvar a la madre Tierra de forma consensuada no se aprovechó. La salvación o mitigación de la catástrofe apocalíptica causada por el hombre ha fracasado sencillamente por el egoísmo de los gobiernos y de sus intereses estatales. Los países y gobiernos que se negaron al consenso son oficiosamente conocidos, sin embargo nunca se calificarán como estados-canallas, a pesar de que lo que estaba en juego fue ni más ni menos que la supervivencia de la humanidad - (Confidencialmente: EEUU, Brasil, China, India).
José Vicente Cobo