Pero miren ustedes por donde, y las vueltas que da la vida, que unos años después es el propio Javier Abreu desde el gobierno municipal de La Laguna el que ha amparado otro impresionante crimen ecológico procediendo a talar dos imponentes palmeras canarias protegidas que se encontraban a la entrada de la comisaría de la policía nacional de La Laguna en esa misma calle del Agua. Y es que supuestamente, y según grotesco comunicado de prensa emitido por un sindicato policial, las palmeras entorpecían la visión de la entrada haciendo más penosas las condiciones de trabajo de los agentes encargados de custodiar la entrada. Vamos, que en su día la comisaría se diseñó para respetar la presencia de esas palmeras en ese sitio y ahora resulta que con la tecnología actual, que permite controlar esa entrada de mil maneras distintas, resulta ser que molestan las palmeras y hay que tumbarlas sin más. Que, por cierto, el sindicato confunde en su comunicado lo que es 'poda' con lo que el 'tala' además de que habla de una palmera cuando en realidad se cargaron las dos que había.
Eso sí, como ocurriera con el drago monumental que tumbaron impunemente en 2005, hablan de supuesta 'enfermedad' -que en el caso de afectar a palmeras de este porte hasta el punto de tener que talarlas sería motivo de alarma ecológica- para justificar lo injustificable. Como si todo lo que estuviera enfermo, supuestamente porque en este caso no nos creemos ni una palabra y en todo caso habría que investigar muy bien las causas porque cuando las palmeras molestas 'casualmente' siempre se suelen enfermar o secar, hubiera de ser cortado por el tronco.
Existen en La Laguna, al igual que en otros muchos municipios, centenares de palmeras que en su momento fueron plantadas de forma inadecuada en estrechas aceras y que habría que trasplantar (en lugar de estar comprando nuevas plantas a los colegas para ajardinar) porque hoy en día impiden el tránsito de personas con normalidad y en algunos casos -como en zonas de Gracia- representan incluso un grave riesgo para la seguridad vial. Pero no sólo no han hecho nada sino que cuando se han producido protestas vecinales se ha podido oír a concejales de La Laguna diciendo que no podían hacer nada porque los ecologistas se les echarían encima. Sin embargo se queja absurdamente la Policía Nacional, por palmeras no de jardinería sino históricas y representativas, y sin cortarse un pelo les dan por el tronco sin mas.
Y hay que ver, estimados amigos, a qué punto de insensibilidad ambiental hemos llegado aquí que la propia Policía Nacional se permite el lujo de presumir de que solicitaron al Ayuntamiento que se tumbaran dos magníficos ejemplares de palmera canaria protegida (que por su ubicación valen más que el propio edificio de la comisaría) y de que esta administración, sin mas consideraciones, les hizo caso. ¿Es para semejantes cafradas para lo que los vecinos de La Laguna, cada día con más dificultades, intentamos estar al día con nuestros impuestos?
Foro contra la Incineración Tenerife