Desde una administración local como la nuestra, pequeña y acotada al territorio insular; desde el Servicio de Solidaridad Internacional del Cabildo de Gran Canaria, creemos que es fundamental trabajar por conseguir la voluntad necesaria que permita un cambio desde las administraciones locales a las internacionales. Para ello, resulta necesario que las personas y organizaciones trabajen juntas y se establezcan alianzas más allá de las barreras sociales, geográficas y de diferencias en base a la riqueza de los países. Nuestro objetivo se complementa en la concienciación y en la solidaridad de la ciudadanía de occidente, en el trabajo diario que permita alcanzar un cambio en las políticas y las actitudes de los distintos gobiernos. Todo esto será posible si las políticas sociales y de cooperación al desarrollo vinculan la acción local y estatal con el cambio en la esfera global.
Así pues, desde el gobierno de la Isla no renunciamos a impulsar acciones y actividades en el ámbito de la solidaridad internacional en los países menos avanzados y en vías de desarrollo, con el objetivo de contribuir a mejorar las condiciones de vida y el desarrollo sostenible de la población de estos países, a colaborar en la erradicación de la pobreza y la desigualdad en todas sus manifestaciones, contribuyendo con ello al logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), los protocolos de Derechos Humanos, la Carta de las Naciones Unidas, o el Protocolo de Kyoto, y combatir las desigualdades en el ámbito de las relaciones internacionales de un modo organizado y permanente.
Nuestra prioridad se centra en la realización de diferentes acciones en los países de África Occidental más cercanos geográficamente a Canarias, en las zonas con las que las islas tiene vínculos históricos, además de países y territorios que cuenten con un Índice de Desarrollo Humano bajo o medio, de acuerdo con los informes e indicadores que anualmente aporta el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y otros internacionalmente aceptados.
La acción de la institución insular, a través del Servicio Internacional de Solidaridad, se centra en ejes determinantes de la pobreza y de la protección de los derechos humanos: la mejora de las condiciones de vida de la población, dando prioridad a la ejecución de proyectos que, en general, estén dirigidos a mujeres que pertenezcan a poblaciones especialmente desfavorecidas; infancia, con especial atención a la erradicación de la explotación infantil y a los menores que se encuentren fuera del sistema escolar; población juvenil excluida del sistema educativo y del mercado de trabajo; personas mayores dependientes; personas con discapacidad; y cualquier otro grupo que se encuentre en una situación de vulnerabilidad y exclusión social; comunidades indígenas, desplazados, minorías étnicas y refugiados.
Antonio Hernández Lobo
Consejero de Cooperación Institucional y Solidaridad del Cabildo de Gran Canaria