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17 Oct

La escopeta de Rivero, la falúa de Alonso y el yate de Mendoza

Probablemente en Canarias no exista una obra con tanta polémica, tantas apariciones de personajes público, tanta prensa, tanto debate etc., y no por ser impactante medioambientalmente, ni que se tratas de una obra ilegal, ni rechazadas socialmente, ni un despilfarro de recursos públicos, ni obra faraónica superflua, sino por todo lo contrario. Una obra de gran necesidad, de demanda social y exigida para dar cumplimiento a la ley. No es otra que el Hospital Público del sur-suroeste de Tenerife.

Esta necesaria infraestructura, reivindicada históricamente, ha sido el paradigma de todas las mentiras políticas que se hayan podido dar en esta parte de la isla. Todas las organizaciones políticas han prometido el tan ansiado Hospital del sur, que una vez llegado al poder olvidan o maquillan con eufemismos sus obligaciones contraídas con la ciudadanía del sur.

Recientemente hemos oído declaraciones del Presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, diciendo que esta obra "va como un tiro", eludiendo decir a que tiro se refiere, pues si es un disparo de su dedicación y esfuerzo podemos hablar de tiene una escopeta que sólo dispara salvas de fogueo, en lo que a los intereses públicos se refiere, pudiéndose entenderse que la obra en cuestión a quien le va con alta velocidad es al empresariado sanitario, cuyos beneficios si se disparan con las aportaciones públicas, como consecuencia de la dejadez del gobierno que preside.

Otro personaje público que ha desembarcado en este sur profundo ha sido el presidente del Cabildo insular, Carlos Alonso, para decir que " el hospital va a velocidad de crucero", que al igual que su homologo del Gobierno de Canarias elude lo importante, pues no dice que buque es que lleva esa velocidad, pero atendiendo a los hechos podemos hablar de una falúa deteriorada, que no sabe de dónde ha partido, ni ha donde se dirige, con la ciudadanía a bordo que la tienen ocupada en remar para no zozobrar y achicando agua para no hundirse. Pues no es entendible que Cristóbal Colon tardase tres meses en conquistar América, sin que sus barcos llevasen motores, ni GPS, ni cartas de navegación y, en cambio llevamos décadas flotando en la Falúa de Alonso y aún no se ve puerto.

No podemos olvidar otras frases lapidarias como la de Aurelio Abreu "el hospital del sur estará acabado en noviembre de 2014", que en un lugar donde hubiese dignidad, honradez y honestidad, ya hubiese presentado su dimisión por incumplimiento de sus palabras. "Nos enfrentaremos al gobierno de Canarias para defender los intereses del Sur", frase dicha por los alcaldes del sur, que no tienen vergüenza porque no la conocen, a sabiendas de que si hubiesen querido el Hospital Púbico del Sur Suroeste de Tenerife ya lo tuviésemos, pero priman más los intereses económicos que los derechos ciudadanos dándoles grima todo lo que suena a público.

Mientras tanto vemos a la Consejera de Sanidad, Brígida Mendoza, que muestra sin tapujos la convivencia con el sector empresarial de la Sanidad, que en fechas recientes, junto con el secretario general de IDIS, defendió que "el rol de la sanidad privada en el sistema sanitario canario es esencial para aportar, a través de las políticas de colaboración público-privada, avances en materia de organización, eficiencia, control de costes". Reconociendo el Director general del IDIS (Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad), "que hoy casi el 50% de los actos quirúrgicos en las Islas se llevan a cabo en el entorno sanitario privado". Realizando estas declaraciones en la sede de la empresa sanitaria, de cuyo nombre es mejor no acordarse, pues ya se encargan de publicitarla los dirigentes políticos con dinero público para beneficio privado.

Esta orgía de convenio con la sanidad privada nos cuesta a todos los residentes en Canarias alrededor de 286 millones de euros al año, al tiempo que por la política de recortes se hayan reducido 538 camas hospitalarias públicas, lo que fomenta e impulsa la "necesidad" de contratar más camas privadas, basándose en el hecho de "No salgas a vender, crea la necesidad de comprar".

A diferencia de los presidentes del Cabildo de Tenerife y del gobierno de Canarias, la consejera comanda el lujoso yate con la debida obediencia y cuasi disciplina militar del empresariado sanitario, mientras la ciudadanía está abocada a convertirse en náufragos, ante el inminente hundimiento de la Falúa de Alonso, quedando desprotegidos por la inútil escopeta de Rivero.

Toño Linares

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