Las sectas o asociaciones que se benefician de las subvenciones públicas para separar al alumnado en función de su sexo conforma una constelación donde brillan con luz propia entes como el Opus Dei, Comunión y Liberación o los Legionarios de Cristo, organizaciones todas ellas de conocida ideología integrista, radical y reaccionaria que en algunos momentos han sido investigadas por graves delitos. El Gobierno del PP, perfumado de incienso, cerrado y sacristía, no tiene ningún reparo en sufragar con dinero de nuestros impuestos un inaceptable retroceso en materia educativa que nos devuelve al período pre democrático y ofrecer cobijo institucional y amparo legal a las citadas organizaciones sectarias.
El hecho de que el Tribunal Constitucional haya validado la LOMCE en un aspecto tan lacerante contra la igualdad entre hombres y mujeres no hace sino acrecentar las fundadas sospechas de que el propio Tribunal Constitucional actúa de manera partidista, entre otras cosas porque los partidos políticos intervienen de manera decisiva en la elección de sus miembros, así la actual configuración del Tribunal Constitucional es de mayoría conservadora y sus resoluciones confirman esa tendencia. Por otro lado queda también en evidencia el profundo desfase existente entre el sentir mayoritario de la ciudadanía por una parte, que el 8 de marzo se echó a la calle para pedir igualdad real, y el Gobierno y el Tribunal de más alto rango del Estado por otro.
Ciertamente, un pilar del Estado de Derecho como el poder judicial, debe ser independiente para poder servir de contrapeso al poder ejecutivo y fiscalizar su acción si es menester, tal y como Montesquieu lo diseñó. Ocurre sin embargo, que el Gobierno actual no respeta este principio elemental de la democracia representativa y, al no hacerlo, siembra una sombra de fundada sospecha que erosiona a instituciones clave como la Fiscalía, la Policía y el Tribunal Constitucional, la sombra de que sus actuaciones y resoluciones benefician al partido que ejerce las funciones de Gobierno, en este caso el Partido Popular.
Un vez más debemos seguir luchando por aquello que es evidente y coser las brechas discriminatorias que algunas instituciones, desde la cúpula de en Estado que se supone de Derecho, quieren seguir perpetuando.
Gerardo Rodríguez
Miembro del Secretariado Nacional del STEC-IC y delegado de la Junta de Personal de Santa Cruz de Tenerife