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21 May

Del éxito del presupuesto participativo a Sercanarias

En estos días la prensa local ha recogido varios artículos sobre la participación ciudadana en Las Palmas de Gran Canaria, en referencia a los primeros presupuestos participativos y también al conflicto laboral de los trabajadores de Sercanarias con su empresa. Aunque podría interpretarse que se están mezclando churras con merinas, ambos casos tienen en común la especial forma de tratar nuestros ediles, los temas que afectan a la ciudad.

El concejal de Participación Ciudadana, Sergio Millares, ha presentado como un éxito la participación de los ciudadanos en las votaciones de las actuaciones que se seleccionaron para hacer algunas cosillas en la ciudad con los dineros municipales. Según él, han votado 3.758 personas – un 1,3 % de la población mayor de edad – de los 381.000 habitantes de Las Palmas de Gran Canaria.

De ellos, 956 lo hicieron "online" – por medios informáticos – y el resto (2.802) de forma presencial. Aceptando como correctos – que no buenos – los resultados, las preguntas serían: ¿cuánto dinero le costó al Ayuntamiento el paseo del stand por varios barrios de la ciudad, para que los vecinos salieran de sus casas a votar? ¿cuántos días estuvieron dedicados los técnicos municipales a esa labor? Si no hubieran montado el stand y no se hubieran anunciado en la prensa, ¿habrían votado los 2.802 vecinos?

Estoy completamente seguro de que, si hubieran enviado encuestadores a visitar los domicilios de las barriadas de nuestra ciudad, hubieran conseguido más votantes. Pero ¿es esta la participación ciudadana que se persigue? No nos engañemos, los 2.802 votos presenciales y los 3.758 votantes totales no son ni de lejos un buen resultado para los primeros presupuestos participativos de la ciudad, por más que el concejal lo califique de éxito.

Como muestra de que, cuando quiere y le interesa, la gente participa y mucho, es el resultado de la votación "online" para elegir la alegoría del Carnaval del próximo 2019. ¡6.348 votos! Casi siete veces más que los votantes "online" de los presupuestos participativos. ¡Y sin montar carpas o stands por la ciudad!

El caso es más grave si tenemos en cuenta que en los presupuestos participativos, los votantes decidían a donde iban unos dineros (no muchos) para pequeñas obras y equipamientos en la ciudad, mientras que en la alegoría del Carnaval no se mueve ni un euro.

Sergio Millares debería replantearse por qué los vecinos de nuestra ciudad pasan olímpicamente de la participación ciudadana, y darle la vuelta como un guante a las actuaciones municipales de cara a atraer a los vecinos y, sobre todo, contar con ellos de verdad, no de coña como hasta ahora.

El tema de Sercanarias es muy preocupante porque afecta a un servicio municipal esencial como es el del mantenimiento de la red de alcantarillado de la ciudad. Recordar a los lectores que a Emalsa le adjudicó este servicio el alcalde Soria en 1998. Hasta el 2008, el servicio lo prestaban varias compañías subcontratadas por Emalsa. Pero en 2008, los socios privados de Emalsa – Saur y Valoriza – crearon Sercanarias, con el beneplácito del alcalde Saavedra. En pocos años, Sercanarias se quedó haciendo – en exclusiva – el mantenimiento del alcantarillado de la ciudad.

Los empleados de Sercanarias están en huelga indefinida desde el pasado 2 de mayo porque la dirección de la empresa quiere modificar el texto del convenio e introducir varios cambios que los trabajadores no aceptan porque les perjudican ostensiblemente. La empresa no acepta la intermediación del Ayuntamiento. Los negociadores se trasladan a las reuniones desde Madrid y, cuando termina la reunión, se vuelven a Madrid y hasta la próxima.

Según el gerente de Sercanarias, ésta no acepta la mediación municipal ya que "la compañía es una empresa privada, sin relación contractual con el Ayuntamiento". Y siendo verdad lo que dice, conviene recordar que el alcalde Hidalgo anunció en 2015 que le retiraría el saneamiento a Sercanarias. Y también que el Ayuntamiento es el responsable final del servicio de mantenimiento del alcantarillado de la ciudad

En estos días, el alcalde Hidalgo ha solicitado a Sercanarias que abandone el servicio de alcantarillado y que éste salga a concurso o que Emalsa lo asuma directamente. También ha solicitado al consejo de administración de Emalsa que se penalice a Sercanarias por cada servicio que ha dejado de realizar y se le descuente el importe del mismo.

El alcalde calificó de muy poco seria la actitud de los responsables de la empresa. Todo muy bien, pero la huelga sigue, los socios de Sercanarias hacen oídos sordos y la ciudad paga el pato. Todo el palabrerío del alcalde Hidalgo no sirve de nada si no se toman medidas serias contra Sercanarias y sus socios... pero para eso hay que tener arrestos, y el alcalde Hidalgo, en el tema de Emalsa, ha demostrado exactamente lo contrario.

Desde que lo nombraron alcalde, y desmontó la intervención municipal en Emalsa, siempre ha navegado en el rumbo que le han marcado los socios privados y eso que es consciente de que hay un informe municipal de mayo de 2011 advirtiendo que la subcontratación del servicio de limpieza del alcantarillado a Sercanarias es ilegal, ya que vulnera varias leyes estatales e incumple el pliego de condiciones administrativas de la concesión de Emalsa y el contrato se saneamiento firmado en 1998.

El alcalde Hidalgo lo tiene fácil. Le abre un expediente a Sercanarias en base al citado informe y le retira de forma cautelar el mantenimiento de la red de alcantarillado. Si Emalsa patalea y se niega a prestar el servicio, el Ayuntamiento lo vuelve a prestar directamente, contratando al actual personal de Sercanarias o subcontratando a una empresa que subrogue a dicho personal. Alguna vez el alcalde tendrá que cumplir sus promesas. Digo yo.

Eusebio Bautista Vizcaíno

Ex-concejal del Ayuntamiento de Las Palmas G.C.

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