Internacional: en primer lugar, es una ilegalidad manifiesta del derecho internacional; segundo, pone en riesgo los intereses de otros territorios limítrofes (es mentira que España haya acordado ni trazado con Marruecos mediana alguna a 60 Km., además de que si, en un futuro, se concertara la frontera marítima entre Marruecos y el Estado Canario, única forma legal y posible, esa línea estaría a 48 Km.); porque se enfrenta al derecho de otros países a navegar por estas aguas, que no le reconocen a España por estar fuera de su dominio marítimo y en un limbo jurídico; en tercer lugar, Canarias no tiene reconocida ni las 200 millas, dado que sus aguas ni siquiera son internacionales sino que están dentro de la Zona Exclusiva de Marruecos; porque España está en otro continente y, sobre todo, porque Canarias ha sido invadida por su Reino a través de la fuerza de las armas y ha sometido a su pueblo durante más de quinientos años. Ya que se está en ésas, pidan también la Zona Exclusiva de la Guinea, Cuba, Puerto Rico, Filipinas... ¡qué más da!, todavía llevan la pérdida de las excolonias en el alma. Seguro que la Asamblea General de las Naciones Unidas cambiará el Derecho Internacional y la Declaración del Mar de Montego Bay porque España está de moda, su selección de fútbol es campeona del mundo, porque es un país solvente y, si no lo es, paga sus desmadres mediante una sutil depuración de los más débiles.
También, porque la ONU es conciente de que el pueblo español está muy identificado con su Borbonato y de lo emprendedora e íntegra que es la Familia Real..., en fin, porque España así lo desea y el mundo tiene que plegarse a sus pies porque lo ordena su historia. No obstante, en lo que sí acierta el Adelantado, Guillermo Bueno, es en «el valor estratégico del archipiélago como plataforma avanzada para proyectar el poder nacional como en la época de los descubrimientos y del imperio hispano atlántico o, más recientemente, para el sostenimiento y apoyo de las colonias y provincias africanas». ¡Que bonito! Pero ahí es sincero el almirante, y aunque es seguro que le han advertido que use eufemismos para referirse a Canarias, si lo ha intentado, le ha traicionado el subconsciente porque ha llamado a las cosas por su
nombre: colonia. Es de suponer que detrás de todo esto hay una gran operación militar ordenada por los yanquis y España, cual turiferario, va esparciendo el incienso.
De lo desembuchado por el militar, al parecer cuenta el Reino con derechos históricos del renacimiento y de su expansionismo, porque llevaron la civilización a los bárbaros de Canarias y de América, haciéndoles, además, el favor de retirarles el oro de sus territorios por ser un mineral tóxico para los indígenas. En sintonía, declara el Adelantado, "que llega a la colonia para robustecer la seguridad marítima, por ser la parte más alejada de la Península –se desconoce si se refiere a la Península Escandinava– y a la vez por ser frontera meridional de la OTAN y de la UE". Sí me gustaría aclararle, por si se refiere a la Península Ibérica, que estamos, con mucho más precisión, en la parte más al sur de esta península: en el Reino Unido (Gibraltar).
De todas formas, me pregunto por la utilidad de aquel reconocimiento y delimitación del Mar canario, humo que, a bombo y platillo, también de forma unilateral, hizo Paulino Rivero con el anterior gobierno del PSOE, paripé propagandístico que lanzó junto al ministro Moratino.
Creo recordar –vagamente– un gran titular de portada que decía "Canarias ya tiene aguas propias" a lo que yo manifesté que sí: la de Firgas, la de San Roque y la de Teror. Lo mismo que le digo al instruido Ministerio de Defensa que las únicas aguas que tiene España en Canarias son las embotelladas.
Sin embargo, el señor Presidente del Gobierno de Canarias no habla nada de este asunto que se está tejiendo, más que dentro de un marco diplomático y legal, en una oscura y tétrica junta militar. Si el mar de Canarias ya se lo reconocieron al archipiélago, como dijo Paulino y el ministro, ¿por qué tanto apuro ahora, por parte de España, para que le concedan unas aguas y un territorio que está fuera de su dominio jurisdiccional? ¿Es que se le va de las manos? ¿Es que otra vez nos ronda la independencia y los canarios no nos damos cuenta? ¿O es que la deuda la va a pagar España con su colonia, con su puta, con Canarias...?
A lo que no se pudo resistir el Adelantado fue a insinuar la progresiva reducción presupuestaria –aún quieren estos mamomes más estipendios–, además de que el único presupuesto que se incrementó sustancialmente fue el del Ministerio de Defensa. Lo cierto, es que el asunto de la mal llamada crisis no va con ellos, porque, ciertamente, en crisis siempre hemos estado los mismos: los que producen para engordar parásitos.
Gracias a estos periódicos digitales se puede opinar, porque los del sistema y de papel son una ignominia, un obstáculo a la libertad de expresión, pues sólo dejan publicar la demagogia y manipulación de los que están en el poder. Demasiada cancha y pábulo para quienes entierran el futuro de las venideras generaciones y ninguna línea rebelde, digna, por lo menos para replicar las patrañas de la casta dominante. ¿Libertad de expresión? No sólo es vergonzosa, da asco.
Isidro Santana León