Ramos ha explicado que esta actividad, que se conoce 'como microgeneración', está contemplada en un Real Decreto de enero de 2011 del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que regula la conexión a la red de instalaciones de producción de pequeña potencia que se conectan a la línea.
"Para que en la práctica se pueda desarrollar e implantar el autoconsumo, necesitamos que se redacte y desarrolle el reglamento que regula que estas pequeñas instalaciones viertan a la red de forma gratuita la energía que les sobre, y permitan al consumidor utilizar la energía almacenada cuando la necesite", ha argumentado.
Cuando un usuario decide apostar por el autoconsumo y generar su propia energía, se pone en marcha el mecanismo denominado 'balance neto'; es decir, hay días en los que tendrá un 'saldo negativo' de energía y otros en los que habrá 'saldo positivo' y le sobrará una buena parte de esa energía que deberá almacenar. Una vez que el usuario necesite utilizar la energía almacenada se le cobrará la diferencia de precio entre la generada y la consumida. "Sin embargo, esta iniciativa debe concretarse en una regulación que está en manos del ministro de Industria, José Manuel Soria", reitera Ramos.
Según la viceconsejera de Industria y Energía, Francisca Luengo, el autoconsumo "puede ofrecer un ahorro a los consumidores dado los elevados precios de la electricidad porque de esta manera el ciudadano será productor y consumidor de su propia energía".
La microcogeneración "no supone coste para el sistema eléctrico, el consumidor obtiene ahorro económico y energético de por vida con una pequeña inversión, reduce el consumo de combustibles fósiles y la dependencia del petróleo, evita emisiones de dióxido de carbono, reactiva la actividad económica e industrial y aumenta la competitividad de las empresas, además de crear empleo de calidad y especializado", subrayó Luengo.










