El mural, convertido en una seña de identidad para el pueblo y en un símbolo para toda la isla, está siendo restaurado bajo la supervisión de Rogelio Botanz, artista muy vinculado al municipio que promovió junto al Ayuntamiento su diseño original hace ya varias décadas.
Esta restauración se viene a sumar a la colocación el pasado mes de diciembre de un letrero gigante con el nombre del municipio sobre la pared en la que está plasmada la pintura, lo que permite ahora incorporar varias modificaciones al mural que contribuirán a darle una mayor dimensión al conjunto y un protagonismo más acentuado a los personajes centrales, cuyo fondo de barranco queda también más definido. Al trabajo de pintado se sumará una adaptación de la iluminación, mejoras en los jardines y la posibilidad de incorporar a medio plazo algún elemento que pueda contribuir a una mejor conservación de la pintura.