Como alcalde accidental de Los Realejos, Adolfo González intervino en primera instancia aludiendo al fervor que envuelve a la imagen de la Virgen del Carmen del municipio y al fiel reflejo que esto supone del brazo tendido del realejero hacia el de fuera. De este modo daba pie a la lectura del pregón en boca de un representante del pueblo vecino de Puerto de la Cruz.
Carlos Carrillo Gonzalez, pescador de profesión, ofreció un sentido repaso por su vida ligada a la mar, como la de tantos y tantos portuenses, que profesan en Nuestra Señora del Carmen una especial devoción y que además tienen en la imagen realejera un particular sentimiento de fe. Tal es así que aprovechó su intervención pública para pedir que la tradición de los marinos portuenses cargando a la virgen realejera en el entorno de San Agustín pueda hacerse extensiva hasta el hecho de pasearla por las calles de la ciudad turística en alguna ocasión.










