Hoy celebramos el festival de los colores y mañana puede ser otro hecho distinto, porque nuestro municipio da cobijo a personas de más de 120 nacionalidades, culturas y religiones, distintas y tolerantes las unas con las otras".
La llegada de la primavera, la que marca el calendario porque ésta es una estación casi permanente en nuestro municipio y en nuestra región, no se puede celebrar de una manera más alegre y desenfadada en nuestra Villa: una vez al año, los adejeros naturales de la India y sus hijos, la mayoría nacidos en esta comarca, salen a la calle armados con pistolas de agua, cubos y, sobre todo, con polvos de tintes de todos los colores para dar la bienvenida a la nueva estación.
Pero el Holi, Holaka o Phagwa es algo más: conmemora numerosos acontecimientos de la mitología hindú e invita a olvidar las normas sociales, perdonar las ofensas y agradecer por todo aquello que hay de bueno en nuestras vidas.
Este día es tradicional vestir de blanco, un color que dura muy poco inmaculado, pues rápidamente se tiñe de todos los colores del arco iris, llamado abeer o guial, que representa en estas fechas la llegada de la primavera, el florecer de los campos y, en definitiva, dar comienzo a un nuevo modo de afrontar la vida.
Los responsables de la Asociación Hindú Tenerife Sur señalan que entre las razones para celebrar este tipo de festivales, que cada vez son más parecidos a los que se llevaban a cabo en su país de origen, se encuentran la de transmitir a las nuevas generaciones el rico patrimonio cultural y religioso de la India, un pueblo donde todas las formas de arte y cultura están unidas a la religión, ya que, probablemente, se trate del Estado del mundo con más variedad y tolerancia religiosa. Este día, los comerciantes hindúes de nuestro municipio cierran media jornada, la vespertina, para que nadie falte a una celebración que ya comienza a tener mucho arraigo en esta localidad y que está abierta a todos.










