Este ha sido el trabajo y la obsesión de Lyman Page, investigador de la Universidad de Princeton (EEUU), que ha participado en algunos de los más importantes experimentos (satélite WMAP, experimento ACT) dedicados al estudio de la radiación del fondo de microondas (CMB, por sus siglas en inglés), hoy por hoy la Piedra Rosetta de la Cosmología. Esta radiación, un tipo de luz fósil procedente de todas las direcciones del cielo, nos proporciona una instantánea del universo primitivo. Actualmente, el profesor Page se dedica a la medición de un fenómeno asociado a esta radiación llamado "polarización". En especial, espera detectar un tipo de señal polarizada -los modos B primordiales- que demostraría la existencia de ondas gravitacionales. Supuestamente, estas ondas habrían sido provocadas en la breve etapa de expansión acelerada que sacudió el Universo en sus inicios y que los científicos denominan "Inflación". Sin embargo, la detección de estos modos es muy difícil, sobre todo por no distinguirse claramente de la contaminación del fondo que producen otras fuentes, como el polvo de nuestra galaxia. Por este motivo, muchos investigadores -entre ellos, el propio profesor Page-, ponen en duda el reciente anuncio de su descubrimiento realizado por el equipo de BICEP2, un telescopio de microondas situado en el Polo Sur. Sólo nuevos datos, como los que en breve aportará el satélite PLANCK, y nuevas observaciones, como las del nuevo Atacama Cosmology Telescope (Adv-ACT), que lidera el propio Page, o el experimento QUIJOTE del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), podrán poner fin a la polémica.