Los estudiantes habían acudido al rectorado con la intención de participar en el acto inaugural, pero para sorpresa de estos, al ver que muchos de ellos eran miembros de Estudiantes Pre-Parados el rectorado dio la orden de no permitir la entrada de más estudiantes, cuestión a la que los estudiantes respondieron con contundencia: "si no entramos todos, no entra nadie", por lo que se situaron en las dos escaleras de acceso al rectorado con la intención de dificultar el acceso al edificio.
Al grito de "ni un solo recorte en Educación" los estudiantes y personas que se trasladaron para mostrar su apoyo desplegaron varias pancartas reivindicando una Educación Pública sin recortes. Una vez empezado el acto la policía nacional hizo aparición y nada más llegar se pusieron sus cascos y armaduras para cargar contra los asistentes que se habían quedado fuera. Sin mediar palabra y con una actitud extre
.03+madamente agresiva la emprendieron contra varios dirigentes estudiantiles los cuales cogieron de forma selectiva y apartaron para poder golpearlos sin ser vistos, pero éstos pudieron escabullirse no sin llevarse consigo varias contusiones fruto de los porrazos, piñas y patadas que propiciaron los policías ante la mirada cómplice de la Policia Canaria que también se había desplazado al recinto universitario.
La agresión policial se repitió durante varios minutos, en esta ocasión de forma más controlada, pues ya eran varios los medios de comunicación que habían hecho presencia. La agresión policial se saldó con 12 estudiantes y una madre herida, que acudieron posteriormente al ambulatorio más cercano y algunos de los cuales fueron derivados posteriormente al Hospital Insular y al Negrín. Los policías se negaron además a ser identificados cuando se les requirió por parte de personas que habían sido zarandeadas, golpeadas o incluso arrastradas de los pelos para poner las consiguientes denuncias.
Ante esta acción, desde Estudiantes Pre-Parados denunciamos la actitud arbitraria del Rector al permitir la entrada de algunas personas y negar la de los estudiantes y otras personas de la comunidad educativa, y la actitud poco conciliadora que llevó a solicitar la intervención de la policía nacional que actuó de forma totalmente violenta y desproporcionada contra las personas que allí se encontraban. Denunciamos igualmente la complicidad de la Delegación del Gobierno y exigimos la depuración de responsabilidades en una actitud que viola flagrantemente derechos fundamentales.
Los estudiantes, que llevan varios meses de movilización y de acciones, entre ellas el encierro de la Facultad de Humanidades que lleva ya 114 días, advierten que ni las agresiones de la policía, ni la pasividad de las dirigentes de algunas instituciones educativas, frenarán las exigencias del movimiento estudiantil que demanda la retirada inmediata de los recortes educativos y avisan que no cesarán sus acciones hasta tal fin.










