Flores Ventura manifiesta que se ha apostado por reforzar este servicio que cubre problemáticas de exclusión social y con el que se pretende paliar la situación de aquellas familias granadilleras que padecen especiales dificultades de integración y poder así favorecer su inserción personal, económica y laboral. "Hemos realizado un importante esfuerzo desde el Consistorio, teniendo en cuenta la difícil época actual y a pesar de los recortes del gobierno estatal, para fortalecer este servicio e incrementar la plantilla destinada a tramitar estas solicitudes" argumenta la responsable del área social del Ayuntamiento granadillero.
Agrega que el equipo humano que integra este departamento está formado en la actualidad por tres trabajadoras sociales y un auxiliar administrativo que se encargan de las fases de instrucción de los expedientes, seguimiento y evaluación. En total, apunta la edil, se han tramitado más de 320 expedientes y la lista de espera, aún a pesar de los periodos vacacionales del personal, se ha solventado con la nueva distribución laboral y el aumento de plantilla.
Balón de oxígeno. La responsable del área social municipal alega que este tipo de ayudas suponen "un balón de oxígeno para determinadas familias del municipio que no pueden optar, por diversas circunstancias, a otro tipo de prestaciones económicas". La PCI es una ayuda económica básica para dar cobertura a las necesidades básicas de la vida diaria por carecer de recursos materiales y por encontrarse en situación de desigualdad respecto al promedio de la población. También supone un apoyo a la integración social mediante la realización de actividades determinadas.










