Así lo confirmaron hoy a Efe fuentes del servicio de Protección Civil y Bomberos de las Azores, que aseguraron que no se tiene constancia de daños personales.
El huracán llegó a San Miguel y Santa María -las dos islas más afectadas- en torno a la medianoche, tal y como estaba previsto, y fue debilitándose a lo largo de la mañana.
Aún así, el temporal azotó con fuertes vientos ambas islas, con rachas de hasta 170 kilómetros por hora, y ha obligado a paralizar el tráfico aéreo y marítimo en el archipiélago.
El trabajo de los bomberos se centra ahora fundamentalmente en despejar vías de comunicación obstruidas por la caída de árboles y de otros objetos llevados por el viento.
Las autoridades de la región de las Azores -que cuenta con un estatuto que le otorga autonomía política y administrativa dentro de Portugal- reforzaron los dispositivos de emergencia ante la previsión de que el huracán castigara con violencia el archipiélago, movilizando a cerca de 900 personas.
Las cerca de 250.000 personas que residen en las nueve islas que lo conforman están acostumbradas a hacer frente a situaciones de este tipo debido a su situación geográfica, enclavadas en medio del Atlántico, a 1.500 kilómetros al oeste de Lisboa.
"Gordon" es el nombre que ha recibido el tercer huracán de la temporada en la cuenca atlántica, y que cuando alcanzó la costa de las Azores era considerado de categoría 1 -de un máximo de 5 en la escala Saffir-Simpson-, según el Centro Nacional de Meteorología (CNH) de Estados Unidos.










