Mediterraneización del territorio español
La leishmaniosis es una enfermedad endémica en los países del sur de Europa, incluida España. Tradicionalmente las zonas más afectadas pertenecen a la cuenca mediterránea. No obstante, debido a ciertos factores como el cambio climático, están apareciendo nuevos casos donde tradicionalmente no habían sido detectados. Como afirma Tomàs Molina, Presidente de la Asociación Internacional de Profesionales de la Meteorología en Medios de Comunicación (International Asociation of Broadcast Meteorology, en la Península Ibérica se ha producido la mediterraneización del territorio en los últimos 30 años, ya que de los últimos 15 años, 13 han sido los más cálidos de la historia.
El incremento de la incidencia de la enfermedad está directamente vinculado a las consecuencias del cambio climático y al aumento de las temperaturas. Molina advierte de las consecuencias que, en una década, puede tener este fenómeno provocado por las grandes emisiones de CO2 que se producen. El meteorólogo prevé que el calentamiento global puede provocar la llegada de enfermedades que se creían lejanas o erradicadas y propone la adaptación como única solución a este cambio.
Cambio en la distribución geográfica de la enfermedad
La leishmaniosis canina también ha llegado a otras zonas del país, como el noroeste, donde nunca antes había tenido presencia. Así lo explica Guadalupe Miró, Presidenta de Forum Bayer y Profesora Titular de Parasitología y Enfermedades Parasitarias del Departamento de Sanidad Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid. Miró y otros veterinarios hacen hincapié en este fenómeno, que indica un cambio en la distribución geográfica de la enfermedad motivada entre otros factores por el aumento en el movimiento de las mascotas que viajan con sus propietarios, las adopciones en otras áreas endémicas y, sobre todo, una mejora en el diagnóstico de la infección. La veterinaria también subraya la importancia de detectar enfermedades renales a tiempo para ayudar a la detección precoz de una posible infección de leishmaniosis.
Flebotomos durante todo el año
Del mismo modo, el aumento de las temperaturas se ve reflejado en la prolongación de las estaciones calurosas. La multiplicación más intensa del flebotomo se produce en mayo cuando comienza con el calor y finaliza en septiembre, con el descenso de las temperaturas. No obstante, algunos años, cuando el verano se prolonga, se puede llegar hasta octubre con índices de multiplicación muy elevados. En realidad, en las zonas más cálidas de la península se pueden encontrar flebotomos durante todo el año.
Ante esta situación cambiante, en que la tendencia es a la diseminación geográfica y la desestacionalización de la enfermedad, prevenir es todavía más determinante para evitar la enfermedad. La estrategia de prevención de la picadura del flebotomo mediante la administración de repelentes durante todo el año es clave para mantener a los perros sanos durante toda su vida.
¿Cómo prevenir la leishmaniosis?
Forum Bayer, plataforma por la prevención de la leishmaniosis canina y otras enfermedades de transmisión por parásitos, quiere recordar al conjunto de la población la importancia de prevenir esta grave enfermedad.
• Como principal medida de prevención, se recomienda utilizar productos repelentes de flebotomos que reduzcan el número de picaduras, y por tanto, el riesgo de transmisión de la enfermedad. En las zonas más cálidas la indicación es de usarlos durante todo el año
• Otras formas de prevención:
Es recomendable que el animal duerma en el interior, por lo menos durante los meses de mayor riesgo
Otra medida que también ayuda es la colocación de mosquiteras especiales para los flebotomos
En el caso de que viva en el norte de la península o Canarias, es muy importante tomar medidas para proteger a la mascota cuando vaya a desplazarse a otra zona de mayor riesgo
Es importante realizar un test a nuestro perro después del verano, para comprobar si se ha contagiado de la enfermedad durante el periodo de mayor calor
Los síntomas más visibles de la enfermedad son:
Lesiones en la piel
Crecimiento exagerado de las uñas
Pérdida de peso o del apetito
Lesiones oculares
Hemorragia nasal
Cojeras
Diarrea