Mediante el análisis de las imágenes, precisamente el estudio del lugar de la acción y de las características de la escopeta utilizada, la Guardia Civil pudo localizar e identificar al autor de los citados disparos, procediéndose el pasado día 06 a denunciarlo por una infracción al artículo 156, aparatado h, del Reglamento de Armas regulado en el mencionado Real Decreto.
El referido artículo sanciona como infracción grave el uso de cualesquiera clase de armas de fuego reglamentarias, con omisión de o insuficiencia de las preceptivas medidas de seguridad para garantizar la seguridad de las personas y las cosas, llevando aparejado diversas medidas como una multa económica –desde 300 a 6.000 euros-, la retirada de las armas y municiones objeto de la infracción, así como de las guías de pertenencia correspondientes a las mismas, desde seis meses y un día hasta dos años de duración.
Entre las diversas medidas de seguridad en el empleo de las armas de fuego hay que destacar una muy importante:
Nunca dispare al aire.
Los proyectiles abandonan el cañón a velocidades que oscilan entre los 280 metros por segundo (M/S) y los 1.000 ms, dependiendo de cada arma, y realizan posteriormente una trayectoria curva; tras alcanzar su altura máxima, la velocidad de caída de los proyectiles se incrementa, por lo que son un peligro más que evidente para las personas, animales o cosas que se puedan encontrar en su zona de caída.










