Ya se ha conseguido rescatarla, por fin. Deshidratada, desnutrida y con el hocico en carne viva por culpa de la cinta que la mantenía con la boca cerrada.
Las fotos demuestran que llevaba tiempo vagando con la cinta en el hocico; sin poder beber ni comer.
Los animalistas acusan a los cazadores de estas prácticas inhumanas, para que no ladren y descubran sus zulos. Además, se preguntan por qué se tarda tanto en lanzar la nueva ley de protección animal del Gobierno de Canarias.
Y se recogen firmas para perseguir los zulos, que dañan tanto la salud de los perros, como la imagen turística de las islas.










