Pero no son esos los datos más aterradores a los que nos enfrentamos en esta Isla en cuanto a la pérdida de usuarios del transporte público se refiere, quizás lo más increíble es que en tasa de viajes por habitante nos tenemos que remontar más de un cuarto de siglo atrás ¡nada menos que a 1980! para encontrar un índice de 50 viajes por ciudadano y año (estuvimos muchos años cerca de los 70 viajes por habitante) pese a disponer del tranvía que ha supuesto la mayor inversión económica de la historia de Tenerife supuestamente para fomento del uso del transporte público pero que al fin y a la postre no sólo ha supuesto el arrinconamiento definitivo de la guagua, mucho más versátil y eficaz en nuestro entorno con la debida prioridad que se le niega por parte del Cabildo, sino una pérdida global de usuarios verdaderamente impactante que pone en riesgo el sostenimiento global del sistema a corto y medio plazo.
En fin, ahí están las cifras y las gráficas que demuestran una realidad que algunos nos atrevimos a denunciar desde el minuto cero, con la consiguiente retahíla de insultos y descalificaciones que venían hasta del entorno ecologista y progresista en algunos casos por aquello de que meterse con el dispendio del tranvía era ir en contra del transporte público, pero la realidad ha puesto de manifiesto que el error era marginar y despreciar el papel de la guagua como se hizo incluso con campañas institucionales por medio: más impuntual que el tranvía, más lenta, más incómoda, más contaminante, más ruidosa, menos accesible... Pero la realidad es que hoy en día moverse de centro a centro entre Santa Cruz y La Laguna nos lleva 40 minutos que antes podían ser hasta la mitad cogiendo la 015 de Titsa que se movía entre la trasera del Cabildo y La Trinidad, línea que evidentemente se cargaron para darle cabida al tranvía. Pero eso es sólo la anécdota, lo duro del tema está en las condiciones en las que está trabajando Titsa en ese Sur, con una impresionante demanda turística que no se puede atender en condiciones o en ese Norte donde hasta la estación de guaguas del Puerto de la Cruz estuvo apunto de provocar tragedias por su ruinoso estado, todo porque la prioridad se convirtió de repente en catenarias que iban a cubrir toda la Isla cual telaraña en forma de trenes y tranvía hasta de levitación magnética, aunque nunca estuvo claro de dónde iban a salir esas multimillonarias inversiones que hoy en día nadie se atreve ni a mentar ante el triste panorama de cientos y hasta miles de hermanos nuestros rebuscando entre la basura para poder llevarse algo a la boca.
Este domingo La Opinión de Tenerife habla de una pérdida de 17 millones de pasajeros porque sitúa el inicio del declive en el año 2007, porque el Cabildo está empeñado en culpar de todo a la crisis (como ocurriera con Unelco cuando culpó al viento de que se le cayeran las torres podridas), pero la realidad es que todo empezó ya en 2004 cuando comenzaron las obras del tranvía que ya pusieron al servicio urbano y metropolitano de Titsa contra las cuerdas, y es que de ninguna manera se justifica que con un par de cientos de miles de habitantes más -y muchísimos más turistas- nos tengamos que enfrentar a esta terrible realidad con las multimillonarias inversiones en intercambiadores a los que se les caen los techos o tranvías a ninguna parte como ocurre con la línea 2 de la que el Cabildo ya no ofrece ni datos probablemente por el poco rubor que ha de quedarles. Triste panorama que, como los calamitosos datos de reciclaje de residuos o de calidad del agua de suministro urbano, no hacen más que poner en evidencia la realidad del triste legado de Ricardo Melchior que, no obstante, es presentado habitualmente por los medios de comunicación como 'el gran hacedor' no se sabe muy bien de qué. Pero con este ganado tenemos que arar, lamentablemente.
Foro contra la Incineración