Pero el asunto, lamentablemente, es que los intereses multimillonarios que se mueven dentro de las instalaciones del vertedero de Arico -y que han caído en manos de cuatro listos- son muy poderosos y desprecian por completo todo lo que tiene que ver con el fomento del empleo estable y digno, no digamos nada de la participación ciudadana a la que les obliga al PTEOR y que sencillamente no existe para que no haya testigos de la descomunal mamandurria. Bien al contrario, se busca la pérdida total de derechos y cargarse por completo la poca estabilidad laboral que queda, porque el objetivo último no es la creación de empleo ni el fomento del reciclaje sino el gran pelotazo de la incineradora que está en camino y cuyo proyecto han aparcado hasta después de las elecciones del año que viene para no darle más disgustos de la cuenta a las expectativas electorales de Carlos Alonso.
Y es posible, todavía es pronto para asegurarlo, que la actitud prepotente y chulesca con la que desde el Cabildo se ha tratado con estos trabajadores (los pioneros en Canarias en la complicadísima labor del triaje de un todo-uno tan desastroso como el que llega Arico fruto de unos niveles de reciclaje que nos sitúan a la cola de Europa) tenga sus consecuencias y crezca la concienciación ciudadana, sobre todo en el entorno más inmediato, sobre lo que se nos viene encima y sobre las verdaderas intenciones del Cabildo que bajo la dirección técnica de Francisco Hernández -quien pagó a un político vasco 'vendedor' de incineradoras para que diseñara el PTEOR que fracasó en Guipuzkoa con un plan gemelo que ha ido a parar al cubo de la basura- nos quiere meter en un berenjenal que por lo pronto provocaría que la tasa de basura, actualmente en algo más de 30 euros tonelada, se multiplicase casi que por cinco para vernos en cifras cercanas a los 150 euros como en Mallorca donde la concesionaria llegó a reclamar más de 200 euros toneladas. Pretensión, por cierto, que sólo se pudo moderar el Gobierno permitiéndole la importación de residuos desde Italia y demás para poder mantener el lucrativo chiringuito que sólo beneficia, y de qué manera, a media docena de piratas.
Pero ningún inconveniente tienen en ese Cabildo en multiplicar por cinco la tasa de basura (al final eso lo van a tener que reclamar los ayuntamientos respectivos a los vecinos y no ellos) pero no están dispuestos en absoluto a subir la tasa diez o veinte céntimos que supondría -seguramente ni eso- el mantener los puestos y las condiciones de trabajo de esta gente. Es decir, subir la tasa en más de cien euros tonelada para quemar sí, pero apenas unos céntimos para reciclar y mantener puestos de trabajo más o menos en condiciones de dignidad no. ¿Alguien necesita algún otro dato para caer en la cuenta de cuáles son las verdaderas intenciones de estos siniestros personajes dispuestos a dar el gran pelotazo a costa de las costillas de todos nosotros? De nuestras costillas, de nuestras carteras, de nuestros recursos naturales más valiosos y de nuestra salud y calidad de vida, que acaso es lo más indignante. El negociete y el pelotazo indecente, sin embargo, pareciera que no lo justifica todo, el descenso del volumen de residuos justifica -según ellos- el despido y la pérdida de derechos de los trabajadores (que precisamente se dedican al reciclaje en lo que nos encontramos bajo mínimos) pero en absoluto están dispuestos a renunciar al multimillonario pelotazo de la incineradora que se justificó por el brutal e imparable incremento del volumen de residuos que en absoluto se ha acercado a las disparatadas previsiones de crecimiento del PTEOR. Y esa es la madre del cordero, no nos dejemos engañar de nuevo.
Foro contra la Incineración