El volcanólogo entiende que decisiones de este calibre nunca se deben tomar de manera unilateral, como ha hecho el Ministerio de Industria que dirige José Manuel Soria, ya que el consenso es muy importante sobre todo cuando es una problemática que tanto rechazo produce en el conjunto de la sociedad de las islas, especialmente de Lanzarote y Fuerteventura.
Para Pérez, el modelo de explotación de recursos fósiles es un modelo caduco, de manera que lo lógico sería que cada región luche por la implantación de modelos de mayor tendencia de futuro y no pensando exclusivamente en pan para hoy y hambre para mañana como ha evidenciado en estos momentos el Gobierno estatal.
Insiste en que el Gobierno debió pensar más en planificar el desarrollo económico de la comunidad autónoma con la mente más en el futuro que en el presente, ya que entiende que es como si se le hubiera anunciado a constructor de viviendas unos años antes de esta crisis producida por un sistema financiero ligado al ladrillo que la burbuja iba a explotar de un momento a otro y sin embargo hubiera decidido explotar la construcción hasta sus últimas consecuencias.
Para el científico, cualquier comunidad que quiera desarrollar un modelo energético con vistas a un futuro bastante largo, debería pensar en herramientas que le permita la sostenibilidad de su territorio, dicho lo cual entiende que aunque finalmente hayan yacimientos petrolíferos en aguas cercanas a las islas, la cuestión sería cuantificar si realmente vale la pena explotar estos recursos por el evidente riesgo que ello conlleva.
Nemesio Pérez indica que el riesgo de la búsqueda de petróleo a tanta profundidad (más de 3.000 metros) no está tanto en la naturaleza, sino en la manera en que se lleve a cabo la explotación de un yacimiento con estas características y recuerda que hay ejemplos muy claros de los riesgos a los que estamos expuestos si finalmente se llevan a cabo estos trabajos, como el desastre natural ocurrido hace unos años en el Golfo de México.
El director del área de Medio Ambiente del ITER ve un gran porcentaje de hipocresía en este debate suscitado en torno a las prospecciones, tanto en quienes defienden que se realicen los trabajos de cata y explotación, como entre quienes se oponen, puesto que considera que entre los políticos que no defienden las prospecciones hay muchos que tendrían una opinión contraria si hubiera negocio detrás.
En definitiva, el volcanólogo afirma que hablamos de un debate entre los políticos que tiene mucho que ver con el dinero porque hay muchos otros riesgos que también pueden afectar a nuestra actividad turística como ocurre con las prospecciones a los que no se les ha prestado esta atención y sobre los que no se ha planteado nunca un debate serio, como ocurre con muchas infraestructuras innecesarias.










