Según este colectivo conservacionista, la masificación diaria que sufre el Parque Nacional de Timanfaya y el consecuente deterioro de sus características geológicas y afectación a su biodiversidad están siendo provocados por el propio Cabildo de Lanzarote, al no garantizar el cumplimiento del Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Nacional y sus especificaciones.
"Pedimos que se den instrucciones a los CACT, dependientes de dicho Cabildo, para que a partir de mañana mismo se cumpla con las condiciones de acceso y capacidad máxima del Islote de Hilario establecidas en el PRUG, que deben ser de 90 vehículos y 8 guaguas, cantidad que se duplica todos los días desde hace años".
"También solicitamos la utilización exclusiva de una central de reservas de las muchas que existen en el mercado para el acceso al Parque Nacional de Timanfaya. Esto resolvería rápidamente el problema de las interminables colas de más de dos horas en la entrada de las Montañas del Fuego".
La ACBC denuncia que estas colas de vehículos que aguardan para entrar en el Parque Nacional dan lugar, "desde hace años, a la invasión continua de visitantes en las zonas de reserva del Parque pues, mientras esperan, estos se bajan de sus vehículos y transitan por la zona provocando daños ambientales y deterioro del paisaje en las coladas y conos volcánicos de la entrada".
Estas esperas, añade, también provocan importantes colas de tráfico en la carretera LZ67 que muchos días impiden su uso en las horas punta por parte de los residentes, transportistas y trabajadores de la isla, y que generan inseguridad vial en la zona.
Por ello, los integrantes de esta asociación instan al presidente del Cabildo de Lanzarote, Oswaldo Betancort, a que demuestre que sus recientes declaraciones a un medio de comunicación insular afirmando que "unos hablan y otros trabajan" son ciertas, y actúe en consecuencia adoptando "de forma inminente" estas medidas.










