Sea como fuere, el término remite a Gran Canaria, posee sonoridad y parece haber calado entre las personas y colectivos consultados, de ahí que el Cabildo se haya inclinado por él para bautizar al animal.
El nombre fue escogido de entre un total de cinco (junto al finalmente elegido figuraban Güi Güi, por el lugar donde, llegado el momento, podría reintroducirse la especie en la isla; Álex, por un experto que asesora a los técnicos del Cabildo grancanario; Romualdo, por el santoral, y Manolo, a propuesta de algunos periodistas que asistieron al acto de presentación del animal, la pasada semana).
El pollo nació el 19 de junio en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre (CRFS) del Cabildo de Gran Canaria, gestionado por la Consejería de Medio Ambiente y Emergencias, que dirige María del Mar Arévalo. Se convertía así no sólo en el primero de su especie que lo hacía en cautividad, sino en el primero que nacía en Gran Canaria medio siglo después de su extinción en la isla.
Tamarán, que será trasladado próximamente a Fuerteventura, es hijo de otros dos ejemplares que permanecerán en el Centro al que hace años llegaron enfermos procedentes de la isla majorera.
El huevo había sido puesto más de un mes antes, el 8 de mayo, y se desarrolló en una incubadora para evitar que fuera roto por la madre y controlar mejor su desarrollo, con el asesoramiento del experto en aves carroñeras Álex Llopis.
Al nacer, la cría fue trasladada a una UCI donde gozó de una temperatura y humedad estables y fue alimentada con ayuda de una maqueta, para evitar que se acostumbrara a la presencia humana ("imprentación"), lo que dificultaría su introducción futura en el medio natural.
Hoy, sigue creciendo, ya junto a sus progenitores, en un jaulón especialmente acondicionado. Procedente de La Oliva (Fuerteventura), el padre ingresó en el CRFS en abril de 2003, y la madre, también majorera, lo hizo en 2007. Él sufría una lesión crónica en un ala y ella estaba aquejada de artrosis, con lo que ambos habían quedado incapacitados para volar y, por tanto, no podían ser devueltos a la naturaleza.
Unos 1.800 ejemplares de variadas especies ingresan cada año en el CRFS del Cabildo de Gran Canaria, a menudo afectados por alguna lesión o patología. El objetivo de los tratamientos que reciben es liberarlos, pero hay casos, como los de los padres del recién nacido, en los que ello resulta imposible, por lo que se intenta desarrollar con ellos actividades de conservación, entre las que destaca la posible cría en cautividad.
Hasta ahora, existían en Tafira cuatro guirres en esas condiciones. De ellos, dos, los ahora progenitores, llevaban años emparejados y habían protagonizado varios intentos de criar, todos infructuosos (sin ir más lejos, el año pasado realizaron varias puestas, una de las cuales resultó fértil, si bien no dio los resultados esperados).
En el pasado, hubo también aquí otras dos experiencias de cría en cautividad. La primera, en 1987, cuando un ejemplar expoliado de su nido en Fuerteventura fue criado por los entonces responsables del Centro; la segunda, en 1990, tuvo como protagonistas a otros dos animales llegados a Gran Canaria en similares circunstancias pero que fueron liberados sin conseguir que criaran en cautividad.
Por ello, para la consejera de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria, "estamos ante un hito, no sólo porque es la primera vez que conseguimos que esta especie tan amenazada críe en cautividad, sino porque lo hace en Gran Canaria, de donde desapareció hace ya 50 años, y porque pone de manifiesto la importancia de la colaboración entre las distintas administraciones".
No en vano, los Cabildos de Fuerteventura y Gran Canaria y el Ejecutivo Autonómico mantienen desde hace décadas una estrecha colaboración en cuestiones relacionadas con la recuperación de fauna silvestre accidentada y, en especial, con la de los guirres.










