La situación se ha dilatado en el tiempo, según apunta el Cabildo, al triplicarse el presupuesto previsto para su apertura. Esta reserva natural llegó a ser el segundo espacio protegido más visitado de Tenerife, después de las Cañadas del Teide.
Vecinos, oposición municipal y empresarios han denunciado las pérdidas económicas que les ha ocasionado este prolongado cierre.










