Normalmente se relaciona una lluvia de estrellas fugaces con las partículas dejadas por un cometa en las cercanías de la órbita terrestre y que la Tierra, en algún momento del año atraviesa, produciendo una desintegración de las mismas, al penetrar en la atmósfera a velocidades muy altas.
Pero en el caso de la "Gemínidas", cuyo radiante se encuentra delante de la constelación de Géminis, el cuerpo progenitor de dichas partículas es el asteroide Phaeton, probablemente un cometa extinto cuyas partículas fueron eyectadas hace muchos siglos.
En este caso, Géminis ya es visible desde primera hora de la noche, saliendo sobre el horizonte Nordeste desde las 20,30 horas, por lo que ya podría verse algún meteoro. Lógicamente cuanto más alto esté Géminis sobre el horizonte, más meteoros podremos ver, hasta llegar a observarse cerca de un centenar de ellos por hora, a partir de medianoche, en un cielo oscuro.
Por suerte, este año la Luna acompañará en la observación, pues estará en fase nueva el día 13 de diciembre, noche en el que se espera el máximo de actividad de esta lluvia.










