El investigador de historia del Arte, Eduardo Zalba, asegura que llegó a la figura de Gustav Gulde gracias a la casa que en 1934 le construyó José Enrique Marrero Regalado. Zalba explica que Gulde estuvo vinculado a Tenerife desde el año 1932 hasta 1936, años en los que se acercó a Tenerife gracias, entre otros motivos, al paisaje isleño y la bonanza de su clima.
Al llegar a Puerto de la Cruz conoció a personajes tan influyentes de la época como Eduardo Westerdahl, que compartía con él la línea del vanguardismo artístico. Así, Gulde contactó con miembros de gaceta de arte y el joven pintor comienza a promocionarse con exposiciones individuales en Santa Cruz y Puerto de la Cruz. Como pianista, llegó a dar recitales y, junto a su mujer, Gerda Gulde, fundó el colegio alemán en el municipio.
Según narra Zalba, en 1934 el arquitecto José Enrique Marrero Regalado les proyectó un chalet en la zona de La Paz de la ciudad, dentro de su línea de producción racionalista, que aún continúa en pie y que la familia Gulde sólo pudo "disfrutar" a lo lardo de dos años, ya que en 1936 se vieron obligados a salir de España tras el estallido de la Guerra Civil.
Para el comisario, esta exposición surge en un momento "difícil" ya que se ha realizado "sin presupuesto y con muy pocos medios" pero con muchas ganas de mostrar y explicar al público el paso del pintor alemán por Tenerife.
Además, Eduardo Zalba ofrecerá el próximo 3 de julio una conferencia sobre la figura de Gustav Gulde en la sede del propio museo, tras escribir para la revista Catharum, editada por el Instituto de Estudios Hispánicos, en su número de 2012 el artículo "El pintor alemán Gustav Gulde (1906-1953). Itinerario vital con escala en Tenerife".










