La Institución insular homenajea siempre un espacio singular de Gran Canaria en su belén y en esta ocasión ha sido el casco histórico de Las Palmas de Gran Canaria y el reflejo de la sociedad de finales del siglo XVIII y principios del XIX, explicó el presidente junto al resto de los miembros de la Corporación, personal con sus pequeños y viandantes que año tras año acuden, incluidos en esta ocasión el alumnado de la Alianza Francesa, atraídos por las ya tradicionales castañas asadas, chocolate caliente y churros, turrón y una parranda que siempre anima el encuentro.
El Belén del Cabildo ha sido realizado por el Fernando Suárez y aglutina alrededor de 150 figuras en las que puede contemplarse la vestimenta de la incipiente burguesía de la ciudad siguiendo la moda de las grandes ciudades europeas con telas como la seda, en contraste con la de los campesinos, más sencillas aunque no por ello con menos belleza.
El público podrá entretenerse en contemplar en el interior de las viviendas del entramado urbano, escenas cotidianas de la época, como una mujer peinando a una niña y otra amantando a un bebé, un dentista extrayendo una muela a un paciente o una santera 'arreglando' el 'pomo' a una persona.
Además, la gruta del nacimiento de Jesús está instalada a los pies de un barranco donde circula agua, que casi toca a sus componentes. Por su parte, los Reyes Magos caminan por la ciudad acompañados de una corte con músicos que tocan las trompetas y los platillos.
Esta composición destaca por los detalles de madera y cantería en las viviendas, y los adoquines de las calles, además de los de las personas, a las que no falta lujo de detalle como zarcillos en las mujeres. Este trabajo pormenorizado ha sido fruto de ocho meses de ardua labor del belenista para recrear la arquitectura civil del momento.










